Por Nahuel Céspedes, periodista, Furilofche

Con el correr de los años fue quedando al descubierto todo un conjunto de instituciones
del Estado que trabajaron aceitadamente para perpetrar la impunidad. La justicia, el
poder político, el empresariado, los medios masivos de comunicación, la iglesia, las
fuerzas policiales, cada una aportó su montículo de tierra para enterrar en el olvido una
causa a la cual intentaron catalogar como “riña callejera” o un “se mataron entre ellos”,
mientras colocaban en la opinión pública un sinfín de prejuicios y comentarios
xenófobos con el objetivo de dejar a las víctimas como los culpables.

Además, organizaron movilizaciones para apoyar a las fuerzas represivas, para que esta
pudiese terminar con la “delincuencia en el Alto”. Ese fue el titular del diario local más
leído de la ciudad, que invitaba a la ciudadanía a condecorar a la cúpula policial. Y no
necesito evidenciarlo porque hay registros y archivos de medios.

Eran cientos y cientos de efectivos de la Policía Rionegrina, del BORA y de otras
fuerzas contra unxs 35 o 40 pibxs del Alto que se defendían a piedrazos. Así mataron a
Sergio, a Nino y a Diego, y los caídos podrían haber sido muchos más porque vinieron
con la orden de reprimir, cosa que hicieron con los proyectiles de plomo que les facilitó
la empresa Pro Segur. Y tampoco necesito demostrarlo porque está en la pericia.

Aquel 17 de junio se estableció un Apartheid social. Si vivías en el Alto no podías bajar
de la Brown porque la Policía te perseguía, te detenía o te agredía, cosa que decenas de
vecinxs denunciaron a través de las radios. Incluso un trabajador de la construcción, que
trabajaba en una obra céntrica fue detenido por su vestimenta, por su fisonomía. Las
denuncias por abuso policial de este período quedaron registradas. Y no necesito
demostrarlo porque hay archivos, hay registros y hay pericias.

El gobernador Saiz, el ex secretario de seguridad Víctor Cufré, y toda la cúpula policial
intentaron victimizarse, mientras tenían a todas las instituciones de su lado, quienes
fallaron a su favor. Pero, además, tuvieron el descaro de hablar ante la prensa y tachar a
las familiares de las víctimas de violentos y delincuentes. Este fue un plan de
encubrimiento orquestado para criminalizar a los barrios de El Alto y reprimir, matar y
quedar impune, para frenar cualquier intento que los condene ante la sociedad. Pero hay
algo que no pudieron frenar: la lucha interminable de las familias, la memoria colectiva
y el acompañamiento incondicional de lxs vecinxs y las organizaciones.

Img: Facebook Multisectorial contra la represión

Los juicios del 2018 fueron históricos porque, por primera vez, se imputaba a la cúpula
policial completa y a tres efectivos más, a pesar de que el ex gobernador Miguel Saiz
salió absuelto. Fueron sentenciados el ex secretario de Seguridad, Víctor Cufré, el titular
de la Jefatura policial, Jorge Villanova, el titular de la Regional III, Argentino Hermosa
y los agentes Pil, Epuñan y Sobarzo. Pero se trató de un fallo histórico, además, porque
se trata de uno de los pocos casos de homicidio policial en el que se lograron condenas
para los jefes y los efectivos policiales. Hoy, a 11 años de los Crímenes de junio, no hay
ningún condenado preso. Ningún juez quiso dictar la prisión preventiva y les dieron
lugar a las apelaciones de la defensa. En diciembre de 2022 se cumplirán cuatro años de
la condena y esto dará lugar a que la defensa pida que la causa prescriba. El expediente
de la causa duerme en los cajones de la Corte Suprema y a nadie parece importarle. Una vez más las instituciones del Estado siguen masacrando a los jóvenes que nosotros
mantenemos vivos en la lucha, en los grafitis, en las paredes de las garitas y en nuestros
corazones.

Imagen Multisectorial Contra la Represión de Bariloche

¡¡Memoria, Verdad y Justicia para Nino, Sergio y Diego!!

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