El Tábano Digital dialogó con el reportero gráfico que, trabajando en Clarín, capturó el momento en que la policía bonaerense asesinó a Maximiliano Kosteki y a Darío Santillán. A raíz de la secuencia fotográfica, se pudo desentramar la construcción mediática y política que intentaba instalar la idea de “enfrentamiento entre piqueteros” omitiendo que la represión fue ordenada por el gobierno de Duhalde y Solá.

Al indagar en la trayectoria de Pepe Mateos, no resulta tan difícil pensar por qué fue uno de los fotógrafos que logró capturar un registro histórico: “la masacre de Avellaneda”. En el año 1987, Mateos viajó a Neuquén y trabajó varios años en El diario del Neuquén. Allí, su primera experiencia como fotoreportero fue registrar el levantamiento obrero de 1989 en Piedra del Águila. Durante la larga década neoliberal y ya trabajando para el diario Clarín, retrató la lucha de trabajadores que se resistían a la privatización y precarización laboral (Astillero Río Santiago, YPF, ferrocarriles y telefonía) que imponía el gobierno menemista. Pepe también cubrió la crisis del 2001, las habituales marchas y cortes de calles y rutas que continuaron después de la caída del gobierno de De La Rúa.

26 de junio de 2002

Pepe llegó a Avellaneda, el mismo lugar donde días antes había conversado con Darío Santillán para explicarle que su trabajo era cubrir el corte de ése día pero que le interesaba registrar la organización barrial, esa construcción de base, cooperativa y solidaria con la que se creó la bloquera, los comedores y las bibliotecas populares, entre otras acciones que venía desarrollando la Coordinadora Anibal Verón, Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD), espacio donde Dario (MTD-Lanús) y Maximiliano (MTD-Guernica) militaban. Pepe los recuerda como parte de  “Una militancia generosa, desinteresada, comprometida… victimas cruelmente de un aparato injusto.”

Minutos antes de lograr el corte del Puente Pueyrredón (que separa el sur de la Provincia de la Capital), la Policía bonaerense en conjunto con Gendarmería, Prefectura y la Policía Federal, iniciaron una cacería comandada por el entonces comisario Alfredo Fanchiotti. A Maxi le dispararon a metros de la estación Avellaneda donde fue trasladado para que lo pudieran asistir. Darío y otros compañeros se acercaron a socorrerlo. Con su mano en alto, Darío les pedía a los policías Fanchiotti y Acosta que dejaran de reprimir pero no les importó, lo cercaron y cuando se levantó para salir, le dispararon por la espalda.

Dos días antes, el gobierno nacional a cargo de Eduardo Duhalde había manifestado que utilizaría “todos los medios” para evitar cortes y frenar el, cada vez más organizado, reclamo social. El gobernador de Buenos Aires Felipe Solá, felicitó a Fanchiotti luego de la feroz represión.

Secuencia de Pepe Mateos en la estación que ahora lleva el nombre «Darío Santillán y Maximiliano Kosteki«

Pepe, ¿Que significó para vos que tu trabajo sea una pieza clave para la justicia -240 fotos incorporadas a la causa- y para poner en evidencia cómo opera el poder mediático?
Si tiene una característica particular estos hechos, además de la violencia que se dio, es que el rol de los medios de comunicación fue fundamental. Ya sabíamos cómo era el rol de los medios ese día pero la participación de fotógrafos y camarógrafos en la desestructuración del plan que venían bajando desde el Gobierno fue fundamental porque dejó en claro que cualquier discusión y dudas sobre cómo había sido el origen de la represión, quiénes fueron los participantes y todo estaba en las imágenes.

Se construyó todo un andamiaje de inteligencia para desacreditar a las organizaciones de desocupados, denominados ´piqueteros´ y generaron un clima de caos y confusión para desactivarlos.  Fue una trama de inteligencia muy compleja. La aparición de testimonios gráficos: las fotos, los videos, hicieron que toda esa estructura se cayera a pedazos muy rápidamente. Todas esas versiones de ‘se mataron entre ellos’ que pretendían generar un clima de confusión respecto lo que había pasado enseguida se cayó ante la prueba incontrastable de las fotos y los vídeos que aparecieron. Por un lado, uno se puede sentir orgulloso de haber podido ayudar a reconstruir la verdad pero por otro lado, es un hecho muy doloroso que sigue estando muy presente por lo terrible que es.

Sergio Kovalevsky, Fabrizio Mendoza (Canal 7) y Pablo Ferraro fueron una parte esencial para reconstruir la historia. Mostraron cómo la policía bonaerense y federal, uniformada y actuando de civil, descargaba sus balas de plomo sobre los manifestantes. La represión continuó: 33 personas fueron heridas con balas de plomo y 160 personas fueron detenidas.

“La crisis causo 2 nuevas muertes” (ver documental aquí) tituló Clarín ¿Qué pasó con la secuencia fotográfica que Clarín demoró en publicar? ¿Recordás el momento que viste la secuencia completa?
Ese día y lo que sucedió después de que empezamos a analizar el material que había, estaba teñido de una gran conmoción. Cuando uno cree que esta normal, que responde con todos los sentidos, cree eso pero no es tan así. Siempre miré mucho las fotos pero tengo como una resistencia a mirar, es raro, no lo puedo explicar. Ese mismo día yo lo que quería era que otro se hiciera cargo de las fotos que hubiera un editor que las mirara y decidiera qué hacer. Al día siguiente ya con la primera publicación, muy temprano a la mañana, las estuvimos mirando y era muy potente todo lo que se veía, la cronología de los hechos empezó a quedar todo mucho más claro.

¿Qué cambió desde ese momento en tu ámbito laboral y en tu forma de cubrir los hechos sabiendo el poder que puede tener una imagen?
Yo seguí trabajando igual. Al día siguiente fui al velatorio y al entierro de Darío. Quería ir… yo había conocido a Darío unos días antes, había charlado con él y quería ir a ver qué pasaba.

Yo tengo mucha conciencia del valor que puede tener una imagen para relatar una historia, incluso muchas veces me funciona mas el imperativo que uno tiene de un registro verídico de las situaciones, que la necesidad de hacer algo estético. En muchísimas situaciones prima la necesidad de tener un registro que tenga un valor y ese valor no siempre va a tener un valor de tipo prueba judicial o esclarecimiento de un hecho complicado. Simplemente por ahí tiene valor en el sentido de informar y de relatar lo que está sucediendo y a veces sucede, como en este caso, que tiene un valor de prueba. En esos momentos es cuando esto se convierte en una herramienta poderosa.

Maxi en el piso, Dario y su hermano Leo intentan asistirlo. Franchiotti y Acosta les apuntan para luego dispararle a Dario.

El rol del periodismo ha ido cambiando: desde intentar mostrarse lejano y como un mero observador a tomar posición política de lo que se cuenta y cómo se cuenta. ¿Que pensás que ocurrió durante esta transición?
No sé en qué momento eso empezó a ser evidente y perderse un poco el concepto de verdad de los hechos porque no hay un periodismo objetivo, yo creo que no lo hubo nunca porque está vinculado al lugar en qué se hace, cómo se hace, quién lo financia… un montón de cosas. Lo que se puede es ser honesto, eso es diferente. Me parece que se perdió ese concepto de honestidad  donde empieza a prevalecer los intereses que se defienden que el compromiso, el acuerdo que se tiene con el lector, con el escucha o con el televidente. Importa más funcionar en base a qué quiere escuchar el sector al que estoy dirigido que una visión de las cosas más amplia.

A mí me parece que hay un hecho significante de esto que es el 19 de diciembre de 2001. Después de años de menemismo, con todo lo que implicó el menemismo: descalificación de la política de la falta de sentido de lo popular, de la falta de sentido de pertenecer a un país, a un continente y la desvalorización de todas las ideas políticas que se venían manejando. Con la caída de todo eso y después la desilusión que generó La Alianza. Después de eso, la reaparición del Pueblo como sujeto político el 19, 20 y 21 de diciembre fue fundamental eso es un momento clave en la historia argentina, sin eso no se entiende nada de lo que vino después. Lo que surge a partir de ahí que muy bien interpreta Néstor Kirchner, porque si algo hizo Néstor es interpretar esas ansias de participación del Pueblo en la política, también les llega a los que comunican. La comunicación aparece como una forma de militancia.

Con la vorágine en la que circula la información y la inmediatez con la que se generan los contenidos audiovisuales. ¿Qué lugar tiene hoy el fotoperiodismo?
Con la aparición de internet y todas las formas de sitios digitales y circulación de las imágenes a través de Facebook, Tweeter…  han trastocado la idea de fotoperiodismo a lo que era hace quince o veinte años y la circulación de dispositivos porque antes la cuestión era una cámara ahora se puede sacar fotos con cualquier cosa. Todo el mundo tiene celulares tienen mucha mejor calidad que las primeras cámaras digitales así que cualquiera puede tener una foto que sea importante y determinante para algo… y ahí que hace el fotoperiodismo en eso? Primero los medios se han achicado, las revistas prácticamente han desaparecido, los medios gráficos se han reducido a tiradas muy pequeñas. Los planteles de fotografía en los diarios son el mínimo, se consiguen imágenes de cualquier lado, se trata de pagar lo menos posible. El fotógrafo periodista la tiene muy complicada.

Entrevista a Pepe Mateos

Pepe Mateos trabajó en Clarín hasta el 2016. Actualmente participa en Revista Anfibia, Va Con Firma y Crisis entre otras publicaciones.

Agradecemos a Guillermo Fernández su colaboración para esta nota.
Foto: LaVaca

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