Por Rocío Ricaurte.

Una vida arrebatada. Una niña que no pudo crecer. Una historia detenida en el tiempo. Un nudo que nunca encontró desenlace. Llega un nuevo 16 de enero. Se cumple un año más de una presencia que falta en nuestras calles.

Natalia Ciccioli desapareció un 16 de enero de 1994. Se la vio por última vez en la cuesta de los Andes, bajando al pueblo a tomar un helado. Nunca más apareció. Su familia movió cielo y tierra, salió a buscarla esa misma tarde junto con una comunidad que dio su mano. Fueron a contracorriente de una Policía que dispuso esperar 48 horas para empezar a buscarla. Hoy la Alerta Nati no permitiría una cosa así. Hoy se sabe que esos primeros momentos de ausencia son los más importantes para poder encontrar a quien falta, a quien fue llevadx. Hoy, en memoria de Natalia, la Policía debe comenzar la búsqueda de la o el menor que desaparece en el mismo momento en el que se denuncia la desaparición.

Con investigaciones en manos de un Juez sucio que manchó la causa, la familia siguió transitando la oscuridad, buscando a tientas a su hija en un mundo que funciona reproduciendo injusticias, violencias, dolores, perversiones.

Se suma un año más de dolor, de no saber qué fue de Nati, qué le pasó, dónde está. Una cuesta de los Andes que sigue siendo posible escena del principio de un crimen.

Quizás la trata de personas, quizás un femicidio. Crímenes que, aún con Nati faltando, aún con tantas otras que aparecieron sin vida, aún con las cicatrices de las que pudieron escapar, aún con los relatos de las que se animaron a contar, siguen siendo una realidad para las mujeres de nuestro sistema. Las políticas implementadas son insuficientes: cada 29 horas una mujer es asesinada víctima de un femicidio. Muchas habiendo denunciado. Muchas con perimetrales. Muchas no pudiéndose ir de su casa por no tener dónde resguardarse.

Son las historias de nuestras hermanas que ya no están las que nos confirman que caminar en este mundo siendo mujer todavía es un riesgo. Nombres que nuestra Tierra llora. Son sus historias las que nos exigen construir otro lugar en donde la humanidad se restablezca, donde el cuidado, el amor y la libertad sean nuestras banderas.

Libres nos queremos,

Dignas nos queremos,

Despiertas nos queremos,

Gozosas nos queremos,

Vivas nos queremos,

Sin miedo nos queremos.

Natalia Ciccioli presente.

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