El 17 de marzo se cumplieron 2 años de la muerte de Alina Sanchez y aquí en el sur del continente la recordamos nuevamente. Alina fue una vecina, nació y se crió hasta los 9 años en nuestra ciudad, estudió medicina en Córdoba y luego partió a hacer su vida en países como Cuba, españa y el Kurdistán.

Lêgerîn Çiya era su nombre kurdo. En 2015, con 28 años, se suma finalmente a las filas armadas. Primero en Sulemaniya, territorio ubicado en Iraq. Luego viaja a Rojava, al norte de Siria, para integrarse como médica en dos grupos armados fundamentales de la revolución: las Unidades de Defensa de las Mujeres (YPG) y las Unidades de Defensa del Pueblo (YPG), ambos integrados solo por mujeres y que tuvieron un rol trascendente en la victoria contra el Estado Islámico de Siria de aquel año.

«Las mujeres somos discriminadas por tres razones: por ser mujer, por ser pobres y por ser kurdas. No es lo mismo el estatus social de una turca que el nuestro. Esa es la liberación que queremos. La liberación de la mujer para crear una sociedad diferente». A. S

La lucha que llevaba adelante Alina junto a cientos de mujeres que están en las filas de la guerrilla kurda trasciende fronteras, países, territorios y se ubica en la realidad de la lucha de cientos de pueblos, originarios, campesinos, pobres etc.

Compartimos una entrevista que se le hizo a una compañera feminista de las Unidades de Defensa de las Mujeres (YPG).

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