Este miércoles se vivieron momentos de violencia y mucha tensión en el Capitolio de Washington en EE.UU. La situación fue protagonizada por militantes republicanos y de la ultraderecha simpatizantes de Donald Trump, algunos armados y la policía metropolitana de la ciudad, cuando los manifestantes irrumpieron violentamente en el edificio e impidieron que se continuara con la sesión que confirmaría la victoria de Binden sobre Trump.

El hecho violento dejo un saldo de 4 muertos, uno de ellos una mujer Ashli Babbitt una veterana de la Fuerza Aérea estadounidense pro-Trump, además 14 policías heridos y 52 detenidos. La manifestación fue convocada por Trump, quien en un acto en la Casa Blanca aclaró “Nunca nos rendiremos. Nunca concederemos” haciendo referencia al fraude electoral que nunca fue probado, y llamó a manifestarse frente al Capitolio. Por esta razón se toma el hecho como un último intento del mandatario de impedir la asunción de Biden, quien ganara las elecciones el pasado 7 de Noviembre con el 51,3% de los votos frente al 46,8% de su rival. De todas maneras, horas después del asedio y que la alcaldesa de Washington DC Muriel Bowser decretara toque de queda, se reanudó la sesión que confirmó la victoria de Joe Biden.

Crisis Social

Este suceso histórico no es un hecho aislado, sino que tiene que ver con la crisis social que atraviesa el país. Desde la asunción de Donald Trump quien con un discurso xenófobo y racista ha hecho que se visibilicen más de estos movimientos de ultraderecha y supremacistas que actúan cada vez con más violencia y se han hecho presente como fuerza de choque en el alzamiento popular por el asesinato de George Floyd por parte de la policía en mayo del año pasado. Del mismo modo lo hicieron en el capitolio de Michigan, por abril, para impedir las medidas de aislamiento dispuestas por la alcaldesa demócrata Gretchen Whitmer para afrontar el coronavirus.

Esta situación deja al descubierto un preocupante escenario de cara al futuro donde una parte de la sociedad hace propio un discurso fascistizante y que encontró a un líder que los arenga y busca posicionarse como líder opositor de los demócratas, que ya no se alinea tras los republicanos, y con una crisis económica creciente que repercutirá a nivel social inevitablemente.

Desestabilización política

La denuncia de fraude electoral sin pruebas fehacientes de Trump, lo han separado del Partido Republicano quienes no han dado respaldo al reclamo. Esto desencadeno la furia del mandatario que los acuso de «cobardes» y «débiles» que lo dejaron sin retaguardia, mientras que por el otro lado los republicanos Mike Pence (vicepresidente) y Mitch McConnell (Líder del Senado) han avalado la elección de Biden, incluso Mc Connell declaró «Si esta elección fuera anulada en base a simples acusaciones de los perdedores, nuestra democracia entraría en una espiral mortal».

Esta gran crisis política ha dado como resultado una fragmentación del Partido en los que siguen apoyando a Trump y los que avalan al presidente electo Biden y concilian con los demócratas un co-gobierno. Por el otro bando, aún con una mayoría en el Senado y con 222 representantes en el congreso frente a 211, la fórmula Biden-Harris no tiene un panorama fácil en el futuro, con un clima de tensión social, crisis económica y sanitaria agravada por el contexto pandémico, deberán gobernar.

Democracia débil

Sin lugar a duda la repercusión más importante de este hecho histórico fue la vulnerabilidad de la democracia estadounidense, en un país conocido como “El líder del mundo libre”. Esto demuestra la decadencia de EE.UU como potencia mundial, el mismo que interviene estados en conflicto social, como lo vemos en los países de Latinoamérica donde invaden con el pretexto de lograr el orden político y social tomando el comando del rumbo económico y social que deben llevar dichos países. En palabras de sus mismos mandatarios como Richard N. Haass, presidente del Consejo en Relaciones Exteriores «Estamos viendo imágenes que nunca imaginé que veríamos en este país -en alguna otra capital sí, pero no aquí-. Es probable que nadie en el mundo vuelva a ver, respetar, temer o depender de nosotros de la misma manera. Si la era post-estadounidense tiene una fecha de inicio, es casi seguro que es hoy».

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here