En contexto de pandemia global y de en el marco de un ciclo escolar completamente atípico, conversamos con Soledad Mora,Secretaria General de Aten, seccional San Martín de los Andes.

¿Cómo viven lxs trabajadorxs de la educación esta situación?

Esta situación nos tomó por sorpresa, al principio la noticia de la llegada del coronavirus parecía lejana. Cuando aparecieron los primeros casos y se dispuso el aislamiento social obligatorio, inmediatamente, como sindicato definimos postergar nuestras asambleas respetando la Resolución del Ministerio de Salud que exigía la suspensión de actividades para evitar la aglomeración de personas. Del mismo modo, solicitamos la suspensión de las actividades escolares porque las escuelas no contaban con los mínimos elementos de higiene necesarios para garantizar condiciones de salubridad. Con el correr de los días, y a raíz de las decisiones que tomó el gobierno Nacional, se empezó a despejar el panorama sobre cómo sobrellevar la cuarentena, entendiendo que las clases debían continuar bajo otra modalidad. Con la extensión de la cuarentena, y paulatinamente, se siguen estableciendo nuevas propuestas y formas de trabajo.
Que las escuelas permanezcan cerradas genera cierta incertidumbre, sin embargo, hay que aclarar que lo que está cerrado es el edificio y que la escuela se mantiene abierta, trabajando como se puede. Los y las docentes inmediatamente decretado el aislamiento social, empezamos a trabajar en propuestas de acercamiento a nuestros estudiantes, lo primero para muchas maestras y equipos directivos fue ocuparse en saber cómo estaban las familias, qué necesitaban. Cada comunidad educativa fue buscando y encontrando la manera de estar en contacto, de mantener el vínculo pedagógico tan importante para la tarea educativa, y también de llegar con asistencia alimentaria, en las situaciones que así lo requieren. Hay que reconocer que este es un momento inédito para toda la comunidad, pero que es un momento que deja en evidencia, una vez más, el trabajo creativo, solidario, y comprometido de los y las docentes con la educación pública, con los y las estudiantes y sus familias.
Sabemos que el contexto de pandemia acentúa las desigualdades económicas y sociales, que no se sobrelleva el aislamiento obligatorio de la misma manera en todas las casas, no todas las familias ni todos los docentes tienen acceso a herramientas tecnológicas y conectividad, por lo que nuestras compañeras y compañeros han buscado la manera de llegar a cada estudiante a través de distintas modalidades: de forma virtual, usando redes sociales, a través de los cuadernillos que enviaron del ministerio de educación, de tareas impresas, a través de la radio, generando materiales propios, acercando recursos y propuestas de trabajo a cada casa… por ejemplo, quienes trabajan en escuelas rurales no han abandonado el trabajo en el territorio y han asumido la responsabilidad de llegar con las tareas a cada niño y cada niña y también con la asistencia alimentaria que dispuso el Consejo Provincial de Educación, en conjunto con los responsables del Distrito Escolar. Otras escuelas urbanas, primarias y medias, y otras instituciones de educación no formal, están haciendo colectas solidarias para asistir a las familias y entonces son las maestras, maestros, profesoras y profesores quienes terminan garantizando derechos donde las necesidades son cada vez más grandes y cuando los recursos del Estado provincial no llegan, no llegan a tiempo o resultan insuficientes.

¿Cuál es la relación respecto a los salarios y la política de gobierno provincial?

En relación a la cuestión salarial, cuando inició el aislamiento social, estábamos en pleno conflicto. El gobierno provincial nos había convocado a mesas de negociación, en las que no hubo avances porque no estaban garantizados los puntos centrales que exigíamos como organización. Ya en esas negociaciones los funcionarios del gobierno mencionaron que la provincia presentaba dificultades financieras, las que evidentemente se han profundizado con el parate en la economía mundial, sin embargo, tal como lo hicimos en ese momento, sostenemos que el gobierno provincial tiene que dar respuestas y hacer frente a las obligaciones que le corresponden en términos salariales para el conjunto de los trabajadores y trabajadoras estatales. Es responsabilidad del gobernador y de sus funcionarios, administrar los recursos en beneficio de la población, invertir en salud, educación, vivienda y trabajo; anticiparse, prever y disponer de los fondos necesarios para garantizar el pago de salarios en tiempo y forma.
Puntualmente, en el mes de marzo hubo situaciones de compañeros y compañeras que no cobraron los haberes correspondientes, inmediatamente iniciamos los reclamos y, ante nuestra insistencia, se logró una liquidación por planilla complementaria. Aun así, no se resolvieron todas las situaciones, al día de hoy hay docentes que siguen sin cobrar, por lo que continuamos trabajando para canalizar los reclamos y que se garantice el derecho al salario. Es fundamental que el gobierno realice correctamente el pago de haberes adeudados y los próximos, correspondientes al mes de abril. Desde aten, y a través de las Vocalías Gremiales en el Consejo Provincial de Educación, exigimos además que se cubran los cargos docentes y directivos y las horas de nivel medio que quedaron vacantes; es urgente se garanticen las clases de cientos de estudiantes que no han tenido contacto con docentes de distintas materias, la coordinación de las tareas que en este contexto se complejizan y que requieren equipos directivos completos, de supervisores, así como cubrir la necesidad de nuestros compañeros y compañeras de acceder a una fuente laboral y percibir salario. Entendemos que el gobierno no puede pretender ahorrar a costa de las fuentes laborales de los y las docentes, sostenemos que nuestros haberes se irradian a toda la economía provincial; en un momento en el que no hay ingresos por actividad turística y petrolera, el único motor económico es el salario de los trabajadores y trabajadoras que ingresa a las economías locales.

¿Cuáles son los debates que están teniendo dentro del sindicato por estos días?

Los debates que estamos teniendo por estos días tienen que ver no sólo con nuestras condiciones laborales y salariales, que son las que nos ocupan como representantes de los trabajadores y trabajadoras de la educación, sino que tienen que ver, además, con las situaciones, muy delicadas, que atraviesan las familias de nuestros estudiantes. El debate de fondo es por el derecho social a la educación en condiciones dignas, por el bienestar social, para que todas las familias tengan las necesidades básicas satisfechas, y también con poder estar presentes y llegar a nuestros estudiantes a pesar de la distancia. El hecho de no habitar hoy las escuelas pone en evidencia el rol central que ésta tiene en cada comunidad, la escuela siempre garantiza derechos, aún sin todos los recursos necesarios, por eso es fundamental que exijamos al gobierno el cumplimiento de las obligaciones del Estado, sobre todo en beneficio de los sectores más desprotegidos.
Otro debate importante tiene que ver con el desempeño de la tarea docente, con la particularidad que representa no estar hoy en la escuela, cómo llevamos el trabajo desde la virtualidad con todo lo que eso supone –el trabajo sin horarios, con demandas que son difíciles de cumplir cuando se tienen muchos cursos y distintas horas en diferentes escuelas, el esfuerzo que se hace para responder a las necesidades de los y las estudiantes estando lejos. Sabemos que nada puede reemplazar lo que sucede en la escuela, el contacto con lxs otrxs, el trabajo colectivo, el quehacer cotidiano del aula, lo que sucede en cada clase, en el patio, en cada recreo, la escuela es por excelencia el lugar de los encuentros. Los y las trabajadoras y trabajadores de la educación sabemos de contextos y particularidades, en cada uno de ellos fortalecemos la educación pública, las construcciones colectivas, pensamos la escuela que queremos y de qué manera llegamos a las infancias y adolescencias. Esta experiencia nos tiene que servir para seguir mejorando, para tomar un rol protagónico en la escuela posible que está siendo hoy, la que busca sortear las dificultades y en la que la enseñanza y el aprendizaje representan un desafío cotidiano.
Para nosotras y nosotros nuestros reclamos salariales y laborales no pueden separarse de las cuestiones pedagógicas, del debate sobre las condiciones en que se enseña y se aprende. Nuestras demandas específicas no se separan de la lucha continua por el derecho social a la educación, por el acceso a los bienes materiales y simbólicos para la comunidad en su conjunto; del mismo modo que queremos que todos tengan sus necesidades cubiertas, queremos que todos y todas tengan la posibilidad de aprender. Creemos que el desafío actual es seguir construyendo esa escuela, pública y popular, que dispute los sentidos de ese mundo por venir, que discuta la distribución de la riqueza, los modos de producción, los problemas medioambientales y la defensa de los recursos naturales. Una escuela que aborde todos los temas con perspectiva de género y desde un enfoque de defensa de los Derechos Humanos.

¿Cómo creen que se puede seguir, se puede seguir o habría que parar?

En este contexto, reconocer la centralidad de la escuela supone también entenderla y defenderla como posibilidad, la familia sola no puede hacer el trabajo de la escuela, del mismo modo que la escuela sola, aunque quiera, no puede todo. Para nosotras es posible seguir construyendo a pesar de las dificultades, hay muchas experiencias de docentes que a lo largo y a lo ancho del país han encontrado, en diferentes momentos históricos, la manera de enseñar y fortalecer la educación; de ellos y ellas heredamos las mejores tradiciones educativas que pueden ser repensadas en esta realidad que nos toca vivir. Necesitamos establecer criterios claros, ejes de trabajo que prioricen lo vincular, que tomen los saberes populares y que éstos sean la excusa para leer y escribir, para pensar en familia, sin sobrecargarnos de tareas ni de exigencias, promoviendo que lxs más pequeñxs hagan los registros “como puedan”, se acerquen a la literatura, a las rondas y cantos populares; que en los casos en los que se puede promover cierta autonomía en los aprendizajes (para “los más grandes”) las propuestas se enfoquen en lo que saben, en lo que les interesa y a partir de ahí generar otros conocimientos, recurrir a la imaginación, sin apuro por calificar ni evaluar. Mucho hay para leer sobre educación en estos tiempos, pero más allá de eso, los y las docentes tenemos también mucho para decir desde la propia experiencia, entendemos que hoy hay un contexto diferente, por lo tanto, tenemos que establecer criterios y nuevos acuerdos en nuestras comunidades educativas; para poder continuar necesitamos asumir el desafío de sostener a nuestras infancias y adolescencias en este momento que se nos impone, y prepararnos para el reencuentro cuando llegue el momento de volver a las aulas.

¿Alguna reflexión de cara al 1° de mayo?

Quisiéramos aprovechar esta oportunidad para abrazar a cada compañero y compañera que sigue construyendo esa “escuela posible” en tiempos de pandemia. Y en este primero de mayo hacer extensivo ese abrazo a cada trabajador y a cada trabajadora, que, aún exponiéndose, siguen comprometidos con la salud, la educación, el comercio, con esa economía popular que día a día tiende la mano a quienes más lo necesitan. Este año, el primero de mayo no nos encontrará en la calle, pero sí, y como siempre, seguiremos reconociéndonos en las historias de lucha que nos anteceden, defendiendo nuestros derechos y soberanías.

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1 Comentario

  1. La compañera Soledad es una digna representante. Y esta definición , en la tradición sindical , no sólo de trabajadorxs de la educación, es , desde mi opinión, la mayor calificación. Representar un colectivo, el docente en este caso, es tarea ardua, porque la diversidad , heterogeneidad y contradicciones también nos caracteriza. Sólo garantizando espacios de debate, mas recorrido y escucha en cada institución escolar, permiten llegar a este detallado panorama que Sole realiza. La Escuela Pública, una vez más, está presente, activa, proponiendo y generando. Ya hemos vivido otras situaciones disruptivas y complejas, como el riesgo del hanta virus, o las erupciones volcánicas. Siempre se pudieron crear respuestas. Seguramente no todas, siempre mejorables. Seguramente también, no todxs lxs docentes con el mismo compromiso y dedicación, pero sí con el empuje de aquellxs que creen, queiren, y sostienen la educación pública. Es interesante que este medio pregunte por los «debates que se están dando dentro del sindicato, en estos días». Para lxs trabajadores de la educación, todos los días son estos días. De cara y cuerpx, cotidianamente, ante las realidades que por décadas cruzan a las niñeces, siempre hay desafíos, tensiones, búsquedas, expectativas, procesos, respuestas. Está bueno que cada tanto, esa Escuela diaria sea visualizada en su totalidad, sea más visibilizada y conocida, conocida e interpelada, pero a partir de saberla. El problema con la escuela Pública es que , cuando te interesa y preocupa, si realmente querés hacer algo, te interpela y reclama participación. Un abrazo a todxs esxs docentes que hoy dan de sí para cada niña y niño , con la convicción de que la Educación Pública continúe siendo unos de los mayores derechos para todas las personas.

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