Por Celina Rivero para la FM CHE Comunitaria y el Tábano Digital


Lunes 4 de mayo de 2020, día plomizo con ganas de llover a cántaros y algo de frio patagónico en Junín de los Andes. Hace algunos días hay carteles en las calles de Junín que alertan a les vecines “a 150 mts vive un violador”, “Eugenio Llul violador” y su cara empapela los postes del pueblo.

16 hs: Las pibas empiezan a concentrarse fuera de la casa donde Eugenio Llul cumple prisión domiciliaria, sin custodia y sin pulsera electrónica, en una casa con niñeces que la habitan.

Las pibas se juntan, son unas 20, con sus barbijos, sus aerosoles, sus carteles y su equipo de música. A dos metros de distancia entre ellas, comienzan a pintar y colgar carteles al son de “un violador en tu camino”.

Un patrullero que esperaba en la esquina, empieza a avanzar, cruza la escena y estaciona. Bajan un efectivo masculino y una femenino (con o, como lo dirían ellos). Las pibas cantan, aplauden y gritan clamando justicia.

Justo cuando suena “duerme tranquila, niña inocente…” una 4X4 de la policía de la provincia del Neuquén bloquea la calle en dirección al centro, automáticamente el primer patrullero bloquea la salida hacia el rio. Nos acorralan y bajan de la 4×4 cinco efectivos policiales, todos masculinos y uno cargando ostensiblemente su ithaca.

“El estado opresor es un macho violador” fue cantado por todas nuestras gargantas, saltaban las pibas y seguían pintando.
“Acá estamos las pibas, pidiendo justicia y ustedes vienen a mostrarnos sus armas” vocifero atravesando su barbijo una de las pibas.

El primer móvil nos alertó: “tienen 5 minutos para despejar la calle o …” no podían terminar la frase porque los gritos pidiendo justicia tapaban el altoparlante del móvil. Pero lo sabíamos, en este estado de excepción pueden hacer lo que quieran, aunque tu violador viva a 12 cuadras de tu casa.

Aplaudiendo y cantando “la policía no me cuida, me cuidan mis amigas”, fueron las pibas despejando la calle, pero dejando todos sus carteles y escritos frente a la casa del violador.

16: 30 hs: Caminábamos en dirección a la plaza, la policía se había ido, pero algo en el aire decía que el “Estado Opresor” estaba al acecho.
Pasa un móvil de la GEOP (grupo especial de la policía neuquina) por la esquina que acababan de habitar los reclamos de justicia. A media cuadra una de nosotras era abordada por cuatro efectivos policiales fuera de su vehículo. Es decir, salieron a cazar los sabuesos del patriarcado.
Enseguida, nos acercamos una mamá que venía de hacer las compras y yo, trabajadora de prensa del medio comunitario de nuestra localidad.

Llegamos nosotras, éramos tres y ellos, todos varones, cuatro. Automáticamente dos 4X4, la van de la GEOP, y un auto policial. Por si hacía falta, también se hizo presente Defensa Civil. De repente se había montado un descomunal y desproporcional operativo policial, en el cual nuevamente, cortan las calles. Mientras, algunas gotas de lluvia caían sobre el escenario.

Algunas pibas regresaron, y empezó el circo: datos, identificaciones y amenazas. Sin oponer resistencia, la madre, sus hijas y la piba abordada en el vehículo dan sus datos. Yo me identifico como prensa y automáticamente empezamos a filmarnos mutuamente.

Pasaron 30 minutos en los cuales sabíamos que estaban demoradas, pero ninguno de toooodos esos policías nos decía que pasaría. Ninguno se identificó estando a cargo del operativo, la gran mayoría no tenían su identificación correspondiente. “¿Estabas en la manifestación?” “¿dónde están los papeles del auto?” “¿Dónde está tu permiso para circular?” “Mirá que yo sé dónde vivís vos” “Les vamos a secuestrar los vehículos”.
Las preguntas se repetían, así como las respuestas, y aún así nadie decía que iba a pasar o cuál era el procedimiento.

Pero la red de cuidados feminista se había activado. Nuestros teléfonos empiezan a sonar, los reportes y testimonios empiezan a circular, las redes sociales estallan. Ellos se empiezan a inquietar y más nos filman. Casi a los 40 minutos de tenerlas demoradas, ellos se desconcentran y sí, venía una abogada en camino.
Las gotas de lluvia cesan, pero el frío sur se siente cada vez más. En breve, anochecerá.

En un abrir y cerrar de ojos, todos los policías que ocupaban la calle se habían ido. Quedaban sólo dos móviles, con las únicas Femenino del despliegue. La abogada les hablaba. La piba que habían abordado sería demorada, llevada a la comisaría en el móvil policial, ya que su permiso de circulación estaba vencido. No se llevarían ningún auto, pero como dijeron: ellos saben dónde vivimos.

17: 40 hs. aproximadamente: Fue trasladada al hospital y luego retenida en la comisaría casi 4 horas.
Deiub, Sommer y Teincheri, en un Estado patriarcal, la lectura en el mismo sentido de sus decisiones judiciales no debería sorprendernos. Por eso, necesitamos seguir gritando y cantando la canción que sonaba hoy:

“Es la policía, los jueces, el Estado, el presidente.
El Estado opresor es un macho violador.”

La Sra. Liliana Deiub, el Sr. RicardoTrincheri, elSr. Federico Sommer son los responsables de la impunidad y de la situación que sevivió ayer. La colectiva de mujeres «La Malajunta» realizó un video que adjuntamos a esta crónica.

Justicia Patriarcal

Desde que comenzó el aislamiento social obligatorio venimos pensando estrategias de acompañamiento, asesoramiento y cuidado entre nosotras. El aumento de la violencia de género quedó en evidencia y las cifras son alarmantes. Ahora se suma a esta pandemia de violencias machistas las prisiones domiciliarias de condenados por delitos contra la integridad sexual y violencia de género. Se instaló en la sociedad debates diversos, se expuso lo más morboso y perverso que pueden ser los medios de comunicación, se evidencio el nivel de analfabetismo en formación ciudadana, se tramaron las operetas políticas más miserables, se desinformo y se confundió al grueso de la población.No caben dudas sobre la falta de perspectiva de género entre quienes están a cargo de las decisiones judiciales, que la justicia es machista y patriarcal lo venimos gritando hace rato. Queremos medidas reales al territorio, vivimos en un pueblo chico, y el abusador se encuentra a diez cuadras de la víctima. Queremos que se contemplen los derechos y garantías de la víctima, queremos funcionarios capaces de interpretar el marco legal nacional y los tratados internacionales con la responsabilidad y urgencia de estos tiempos. Queremos fiscales presentes y comprometidos, no que esperen la llamada de la víctima o su familia, e incluso la instalación mediática del tema, para actuar. Queremos un Estado capaz de brindar herramientas que garanticen una vida saludable a las Mujeres que denuncian. Exigimos programas que acompañen a las víctimas en cada una de las etapas que dure el proceso judicial, es de la única manera que otras se van a atrever a denunciar a sus abusadores. Como dijo la periodista Mariana Carabajal en su libro “Yo te creo Hermana” ojala estos relatos sirvan de eco para que otras se animen a surgir, con el respaldo del acompañamiento colectivo cada vez más potente. Poner las vivencias en palabras, no se vuelve al mismo lugar, lo personal es político, por eso no te calles más. Yo te creo hermana.Sra. Liliana DeiubSr. RicardoTrincheriSr. Federico SommerJurais por todas las violencias machistasY sobre los cuerpos de cada Mujer violentada y asesinadaDesempeñar conforme al PatriarcadoEl cargo de juez/aAplicando la misoginia legal correspondienteY garantizando la injusticia sobre la vida de las Mujeres y NiñasSI JURAMOS!!!!Si así no lo hiciereque la Furia, el Dolor y la Fuerza de la colectiva de MujeresMe señale y escrache Siempre

Posted by colectiva de mujeres lamalajunta on Tuesday, May 5, 2020

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