Escrita por Tomás Costa – Editorial Cordillera Rebelde

Abriendo libros, invitando a pensarlos en su día, criticando constructivamente e invitando a pensar juntos tres facetas que constituyen el mundo de posibilidades que nos ofrecen.

Pensarlos desde la conservación, es decir la “encuadernación”. 

No es lo mismo un montón de hojas sueltas que un libro cosido, anillado o ensamblado de distintas maneras. Las fotocopias de la escuela, facultad o el trabajo no suelen tener un buen destino con el tiempo, en el mejor de los casos, las personas que logran cuidarlas y ordenarlas  pueden volver a ellas con el tiempo o pasarlas a otro/a lector/a. El libro, tal como lo conocemos,  permite una conservación en el tiempo, nos permite releer muchas historias, repensarnos y construir desde el legado. La encuadernación abre la puerta a grandes bibliotecas, a generar catálogos y archivos para posibilitar el acceso. Además permite un fácil manejo y una presentación con una tapa, más artística y comercial.

Pensar los libros desde la reproducción del conocimiento.

Quizá en este campo se establecen disputas y posicionamientos de difícil lectura. Es un ejercicio de gran responsabilidad de quienes escriben o editan el de pensarse como canales de divulgación, generación y desarrollo de contenidos escritos. Si antes decíamos que gracias a los libros (y las técnicas de encuadernación) podíamos releer por ejemplo historias, en este punto debemos hacer el ejercicio de pensar ¿Por qué Hay libros que tienen la posibilidad de reproducirse y divulgarse y otros no? Roles de poder, estados que censuran, deslegitimación de voces según su origen, género, color de piel, forma de pensar, etc…

Un ejemplo común hoy sería pensar dos casos de editoriales con dos enfoques distintos:

Una que genere contenidos desde identificar líneas de acción (políticas, artísticas, científicas, recursos, territorios, etc…) y otra que genere contenidos desde identificar una cierta demanda del mercado, es decir, producir contenidos con una línea que aseguren una cierta cantidad de ventas. 

Una cuestión no menor al respecto también es preguntarnos si la generación de valor de nuestra sociedad en un sistema capitalista no tiene que ver más con los “tiempos” que conlleva generar ciertos contenidos/productos que con el “conocimiento” requerido y el cómo nos cuesta darle valor o reconocimiento a este último a la hora de fijar un precio en el mercado.

Pensar los libros desde la ”propiedad intelectual” o  el “derecho de autor”.

Esta tercera beta que tallamos del árbol haciendo y leyendo libros es muy confusa y contradictoria, mi abuela diría: “Echa la ley, hecha la trampa” y muy probablemente se destaca una imagen positiva a la hora de pensar el derecho de autor en el “sentido común” de la sociedad. 

Por un lado tenemos que saber que cuando uno escribe un texto, obra, artículo, etc…  ya poseemos derechos de autoría del “original” de la obra (desde el momento de la fijación en un medio tangible) es decir que de registrarlo solo asentaríamos una prueba más o suele recomendarse cuando hay una expectativa de un litigio ulterior. 

Por otro lado la legislación del derecho de autor se vincula no con las “ideas” si no con la expresión concreta que se expresa en la obra, es decir el tal y como se describe un relato, historia, artículo, etc..

La historia del CopyRight, la propiedad intelectual y los registros de patentes lleva atada intensiones de grandes negocios, estafas, existen los costos prohibitivos e imposibilidad de desarrollos negando el acceso a la información de determinados orígenes.

Tomando postura: La producción de conocimientos siempre es, fue y será colectiva, la apropiación privada conlleva un enorme desarrollo de producciones y conocimientos históricos y culturales del cual se derivan. La apropiación o regulación tiene que ser una gran discusión de los estados, de manera que se fomente y financie la generación de contenidos y se posibilite el acceso a toda la sociedad.

Si de algo se habla y mucho al respecto en nuestro mundo y las leyes, es de la propiedad (privada o no). Pero pocas veces el acceso a la información,  garantiza que lxs escritorxs registren sus libros de otra manera que con el famoso CopyRight. Compartimos algunas otras formas de registrar obras, menos conocidas y más amigas de otra forma de pensar una sociedad colectivamente.

CREATIVE CUMMONS:

1.- Reconocimiento (by): Se permite cualquier explotación de la obra, incluyendo una finalidad comercial, así como la creación de obras derivadas, la distribución de las cuales también está permitida sin ninguna restricción.

2.- Reconocimiento (by-nc): Se permite la generación de obras derivadas siempre que no se haga un uso comercial. Tampoco se puede utilizar la obra original con finalidades comerciales.

3.- Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.

4.- Reconocimiento – NoComercial – SinObraDerivada (by-nc-nd): No se permite un uso comercial de la obra original ni la generación de obras derivadas.

5.- Reconocimiento – CompartirIgual (by-sa): Se permite el uso comercial de la obra y de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.

6.- Reconocimiento – SinObraDerivada (by-nd): Se permite el uso comercial de la obra, pero no la generación de obras derivadas.

PRODUCCIÓN DE PARES:

-Atribución – Debe reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor o el licenciante (pero no de una manera que sugiera que tiene su apoyo o que apoyan el uso que hace de su obra). Compartir

-Compartir bajo la Misma Licencia – Si altera o transforma esta obra, o genera una obra derivada, sólo puede distribuir la obra generada bajo una licencia idéntica a ésta.

-No Capitalista – La explotación comercial de esta obra sólo está permitida a cooperativas, organizaciones y colectivos sin fines de lucro, a organizaciones de trabajadores autogestionados, y donde no existan relaciones de explotación. Todo excedente o plusvalía obtenidos por el ejercicio de los derechos concedidos por esta Licencia sobre la Obra deben ser distribuidos por y entre los trabajadores.

Si te interesa escuchar como desde la “piratería” nace por ejemplo Hoolywood, o porque la historia de Bil Gates con Microsoft deja bien parada a mi abuela y su refrán, podes aprovechar esta cuarentena para ver estas clases de Mariano Zukerfeld  tituladas: “Piratería y desarrollo”, en el canal de la “Facultad libre” de Rosario.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here