Por Helen Reyes

Podemos definir ecocidio teniendo claro primero el término capitalismo. Este modelo económico que propone principalmente generar mercancías, con el objetivo de ponerlas a disposición de la población. Sociedad que en su esencia le han hecho creer que lo importante es la capacidad de consumo, comercialización generación de bienes y servicios dentro de un sistema de comercio libre y global. Ahora sí, para que puedan producirse estas mercancías se necesitan recursos naturales o bien llamados bienes comunes.

Minerales, suelo, agua, hidrocarburos, biodiversidad, sumado a  ciencias y  tecnología es de lo que se alimenta este sistema que parece no saciar jamás. Avanza sobre territorios, sobre vida, bajo todo tipo de crueldad, con el solo objeto del lucro, el dinero.  Es allí  donde comenzamos a ver las distintas connotaciones del lo que llamamos ecocidio. Es la realidad que atraviesan hoy los distintos ecosistemas, con sus efectos en el cambio climático, la desaparición de especies animales y vegetales, la contaminación del ambiente. Fue necesario buscar un termino para describir la muerte de nuestros territorios, merecíamos el calificativo de ecocidio para constatar el deterioro de nuestro planeta y de la biodiversidad perdida. A diferencia de otras ocasiones en las que también hubo un cambio radical del ambiente, con pérdida de especies completa,  en esta ocasión es solo  por la acción de las personas.

La composición etimológica de esta palabra hace referencia por un lado a ecología, del griego eikos -casa y del verbo latino matar-asesinar, lo que compone la palabra ECOCIDIO:  destrucción, depredación del hábitat o del ambiente. En América comenzamos hace 500 años a sufrir etnocidios y ecocidio de los que aun no vemos justicia completa. La llegada de barcos provenientes del  viejo mundo pagados por la corona con el afán de colonizar nuevas tierra, ésta imagen de barcos piratas, mercaderes, contrabandistas de cualquier rareza que se interponga en su camino hoy se reaviva con lo que sucede a nuestro alrededor.

Hoy llamamos biopirateria a las empresas que devastan distintos lugares de la naturaleza. Son una nueva forma de saqueo, esclavitud y maltrato. En Argentina puntualmente podemos hablar de la mayor perdida de biodiversidad a partir de los años 90 con el surgimiento de la megamineria,  la agricultura intensiva y por último el fraking. Este avance sobre las vidas, esta cultura del despojo y atropello da un nuevo salto en medio de esta ultima pandemia con la llegada de la idea de la producción de cerdos para el país asiático. Los motivos siempre son buenos, generar trabajo, combatir el hambre y la desigualdad en el mundo. Así con las guerras tuvieron sus argumentos ahora nos quieren hacer creer las bondades de la mayor producción porcina de la historia en el granero del mundo. Una vez mas, este modelo económico atenta sobre las vidas y su libre determinación.

Exigir que se tomen decisiones trascendentes no solo para el momento delicado que vivimos sino también en función de la generaciones futuras, la concepción de derechos de la personas como también  de todas las vidas que hacen a nuestro medio son los debates que debemos darnos como sociedad. Queda visto el colapso del sistema  patriarcal ,racista y asesino de tantos hermanos  y hermanas,  alejado de todo sentir y armonía con  la madre, padre , ancianos y jóvenes  de la naturaleza.

Tomar conciencia y actuar  en consecuencia debe ser parte de la salida en conjunto como sociedad. No hacerlo, repetir la historia, no vernos pares, iguales con las mismas ganas de ser y trascender solo nos puede llevar al mismo fracaso, muerte , falta de amor  y empatía que hoy vemos en las calles, escuchamos en discursos, se reproducen en las imágenes hegemónica. Aceptar desde la mayor producción de ganado porcino, el fraking, la construcción de megarepresas, la quema de humedales, la tala de árboles   o incluso la muerte de hermanos mapuches, su prisión y quita de territorios es ser cómplices, es  observar como se sigue expandiendo cada vez con mas  fuerzas este modelo de muertes inocentes. Finalmente lo importante es defender las vidas, todas son  importante. El compromiso y acción de la  ciudadanía y sobretodo de quienes nos “representan” debe ser hoy.

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