El agua un bien finito, elemental y tan preciado para el Buen Vivir de los pueblos fue puesto a cotizar como una mercancía más en Wall Street. A raíz de esta ingrata noticia Carmen Vouilloz, integrante de la Red Jarilla de Plantas Saludables de la Patagonia nos ayuda a reflexionar sobre la necesidad de defender el libre acceso y circulación del agua, su cuidado y reconocimiento como Derecho Esencial.

Pandemia, escazes y falta de recursos básicos. Nada importó para negociar en medio de la crisis: el agua cotiza en la bolsa (mercados futuros) de Estados Unidos a 486,53 dólares por acre de las 4 cuencas del Estado de California. La privatización y explotación de los recursos naturales por parte de los gobiernos que no escuchan (Catamarca, Tierra del Fuego Chubut y tantos otros) solo puede ser frenado por la participación del pueblo organizado y así lo explica Carmen Vouilloz.

Agua

Así en las calles versan los lienzos, cartones pintados, murales, pancartas:
El rio es nuestro alimento
El agua vale más que el oro
Sin agua, no hay vida

El agua no se vende, el agua se defiende
Defender el agua no es un delito
De la cordillera al mar: somos agua

Ríos libres, agua para los pueblos
El agua nos da la vida, la conciencia nos dará agua
Sin Agua no podremos ver la primavera

Tierra, agua y libertad

¿Se entiende? No hay, ni habrá nada más importante que el AGUA, para cualquier tipo de desarrollo social y económico.

¿No saben que el agua es vida y que por eso no puede ser mercancía?  El agua es un derecho humano y por ende, no puede ser un recurso para especular.

En estos días la OMS, precisó que 2000 millones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura. Y como resultado de esa feroz desmemoria: maltrato y violencia que el ser humano hace a la Madre Tierra.

En Andalgalá, uno de los yacimientos de oro y cobre llega a remover 300 toneladas de roca, consumiendo por minuto casi 70 MIL litros de agua. Ojalá este dato nos ayude a  entender el tremendo significado de la frase: “el agua vale más que el oro”.

Es urgente que retomemos esa Memoria de humanidad para no llegar a aparecer en algún titular perdido, de tipo…

…“Pueblo reclama por agua”

…“Se secan las vertientes, se retiran las lagunas… las canillas permanecen en silencio”,

…“Nuevo corte de ruta, la gente pide agua”,

…“Reclamo por agua contaminada, comunidad mapuche sin agua “

…“Vecinos del km 17 cortan ruta 3 en protesta por la falta de agua”

…“Vecinos de…tienen que comprar agua”

…“Sin agua y con indicación sanitaria de lavarse las manos…”

Ante este contexto de pandemia y silencio, me pregunto cómo generamos adhesiones, cómo hacer que la palabra pueda conjugarnos en un decir colectivo y que pueda ser pronunciada en volumen cada vez más alto para que sea escuchada por quienes tienen la obligación de resguardar los bienes de todas, de todos.

Hace días, en un conversatorio nacional con referentes de organismos de derechos humanos, asambleas y organizaciones por el agua de todo el territorio nacional, se decía así:

Estamos ante un estado de indefensión total. El estado no cumple con su responsabilidad, no hay voluntad política desde hace mucho tiempo ni en nuestro país, ni en Latinoamérica… Es hora de que las autoridades ejerzan la función para la que fueron votadas y respeten  la voluntad del pueblo y no  los intereses de las empresas transnacionales. Quienes gobiernan tienen que defender la Patria. El Agua es vital y hay que defenderla, no puede ser entregada como mercancía ni ser dañada. Al decir de Norita Cortiñas “Los 30.000 están acá presentes con ustedes, apoyándolos ahora y siempre”.

No puede ponerse al capital financiero por encima de la vida de los pueblos. La gran crisis sistémica queda expuesta, queda a la vista. También la porfía en las agendas de los diferentes gobiernos, toda vez que profundizan las políticas de desarrollo extractivista generando sistemas de humillación de los derechos humanos y de la Madre Tierra, de injusticia, ecocidio y abandono a las comunidades.

Desde los organismos de derechos humanos y ante la grave situación del agua, se comienza a hablar de crímenes ambientales, crímenes de la humanidad, crímenes de la casa común. Y es entonces, ante semejante impunidad que cientos y miles  hoy caminan “con barbijos y convicción” para resguardar el Agua como Don preciado y un Bien de la humanidad. Lo hacen en Jujuy, en Andalgalá, en Jáchal, en Tucumán,en Mendoza, en San Luis, La Pampa, Buenos Aires, en Chubut, en el Norte Neuquino, en el Valle, en Rio Negro…

Política de estado urgente: el Agua como Derecho Esencial, ya!

Hoy, y más que nunca desde los territorios afectados, se mira “con anteojos de mucho aumento” al Gobierno Nacional y al Congreso Nacional, esperando  ver  CUANDO VAN  a sancionar una ley absoluta de  prohibición de la Megaminería metalífera contaminante, el fracking y otras actividades de impacto que derrochan agua y que, además contaminan. Por eso mismo, es tiempo de reconsiderarnos como Personas, como Colectivos.

Hemos heredado desde las raíces más genuinas y ancestrales (lo hemos olvidado o lo hemos sometido al olvido?), que todo guarda relación entre sí, que nada está dividido. y que conservar el equilibrio entre cada elemento de la Madre naturaleza es imprescindible, eso es Bien Vivir.  Que nadie se sienta dueño de nadie y de nada. Para todos todo. Y todo lo bueno para compartir: agua, territorio, aire, alimento.

El Espíritu de esa memoria ancestral nos intima urgente, nos intima ya! Porque cuando el territorio está sano,  nosotros y nosotras también. Sanar nuestra desmemoria, sanar al planeta, a la hermosura que hay este espacio que habitamos, devolverle la dignidad y la belleza al don de la hermana Agua para que pueda correr libre, purita y cantarina sobre la piel de la Madre Tierra.

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