«El Lawen está en nuestro territorio para ayudarnos»

Leticia Curruhuinca es integrante de la lof mapuche Curruhuinca. En dialogo con FM pocahullo explicó la importancia del reconocimiento a la medicina mapuche.

La medicina se conoce en sus diversas corrientes -alopática, tradicional, holística, natural, etc- con técnicas que están directamente relacionadas a las prácticas culturales de cada territorio. Para un exitoso desarrollo de la industria farmacéutica, que incluye la ciencia y tecnología, fue necesario subestimar y deslegitimar los conocimientos y saberes ancestrales que no necesitan a los grandes laboratorios como intermediarios. Si bien existen patologías o enfermedades difíciles de tratar sin medicación química, esto no impide que los tratamientos se complementen de forma simultanea con las plantas medicinales que el pueblo Mapuche denomina «Lawen».

Los Lawen o «remedios» son obtenidos de determinadas plantas medicinales, que pueden ser arbustos, plantas de hojas o de partes específicas como las raices, entre otras, según comenta la lamngen Leticia Curruhuinca en diálogo con el programa A nadie le gusta (Radio Pocahullo de lunes a viernes de 16 a 18 horas) y añade que pueden adquirir distintas formas y tamaños: «Hay que saber que esta planta, yuyo o arbusto nos puede dar una buena medicina, hay que saber reconocerlo»

Fuente: Atlas Vivo de Chile

El reconocimiento del lawen es algo que se comparte en la cotidianidad de la familia, en el contacto con la naturaleza y la tierra que habita cada comunidad. Es importante comprender que las plantas -en todas sus dimensiones- son vida y esa condición merece un trato respetuoso y armonioso. Leticia explica que frente al lawen la persona debe saludarlo y presentarse. «Es como una madre -dice-, si yo estoy con mis hijitos al lado, me sacan a mi hijo un ratito para que juegue con otro nene sin mi autorización, yo siento que me arrancaron algo de mi cuerpo y siento también el atropello de otra persona. Por eso hay que entablar un acercamiento con la planta, porque cuando le sacamos una ramita, le estamos sacando un hijito.»

La lamngen afirma que «Podemos obtener la misma medicina que conseguimos en una farmacia solo que de forma natural. El yuyo siempre fue mal visto por la sociedad no Mapuche, como que hacían el mal pero muchos han sanado por estas plantas. La medicina nuestra, los lawen, siempre estuvieron con nosotros y por algo está cada plantita en esta tierra, para ayudarnos en algún proceso digestivo, pulmonar ó neurológico. También lo usamos para equilabrarnos emocionalmente como el baño o vapor de lawen. Todo eso nos sirvió siempre y esto lo he escuchado de mi madre de mi abuela y mi abuelo por parte de madre, mi papá y mis tíos y tías.»

En relación a la sabiduría que se hereda a través de las generaciones, Leticia subraya que: «Si uno escucha a los mayores va a aprender mucho, ahora, transmitir un conocimiento no lo hace cualquiera. En principio cualquiera podría hacerse su lawen pero tiene un proceso que seguir: saludar al lawen, pedirle permiso, hablarle, contarle por qué lo voy a retirar y qué le voy a dejar a cambio como agradecimiento. Después, levanto el lawen, temprano en la mañana, para llegar a mi casa temprano y poder también presentarme como persona que lo voy a elaborar, que voy a estar lo mejor posible anímica y espiritualmente para poder trabajar con mis manos esa planta, esa raíz, ese tallo o lo que fuera. Se nombra a la persona enferma, se dice por qué y para quién lo estoy haciendo. Siempre mirando al Este, al Sol, donde nace el Sol y que vaya con mucho nehuen a la persona que lo necesita.»

Si dudas, la interculturalidad debe practicarse en la educación, el idioma y también la salud, en especial aceptando que existen otras formas de prevenir y curar que resultan tan válidas como las que se ejercen en una institución pública o privada. Por eso, profesionales del sector psicosocial y agentes sanitarios del Hospital Ramón Carrillo, trabajan en conjunto con las comunidades mapuche que a su vez, se vinculan con una machi del Gulu Mapu (Autoridad Tradicional mapuche encargada de la medicina). Esto es parte de un proceso de aprendizaje de las culturas milenarias, libres y no lucrativas que por su condición resultan relegadas y perseguidas. Hasta hace poco tiempo no se podía cruzar la frontera -Chile-Argentina- con medicina mapuche que era retenida por Senasa hasta que en el año 2017 integrantes del pueblo mapuche-tehuelche decidieron ocupar pacíficamente las oficinas de Senasa de Bariloche. Como relata la crónica del Colectivo al Margen, allí presentaron “una propuesta de Protocolo a adoptar por las instituciones estatales en las aduanas en relación al tránsito del Lawen que se encuentra protegido por el art.32 del Convenio 169 OIT y en el art. 36 de la declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos indígenas.» Esta presentación logró establecer un formulario transitorio con carácter de declaración jurada que permite cruzar el lawen sin riesgos y también se conformó una mesa de trabajo interinstitucional para tratar las problemáticas de la medicina ancestral mapuche-tehuelche.

A continuación, compartimos la nota completa a Leticia Curruhuinca que recomendamos escuchar hasta el final.

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