Por: Cintia Ocheda y Mapu Arias

En San Martin de los Andes la problemática de la “basura” es algo histórico.  Décadas donde los diferentes dirigentes políticos partidarios y gestiones municipales  no han tenido soluciones ante esta problemática, sino solo parches.

Celdas que terminan en basureros a cielo abierto, sistemas de tratamientos de residuos donde se invierte más dinero en combustible para transportarlo a 100km y un sistema de recolección totalmente inhumano. A todas estas problemáticas se le suman las medidas de fuerza de los trabajadores y trabajadoras de la recolección ante condiciones precarias de trabajo y deuda en el pago de horas extras, si no hay recolección los tachos se llenan y la basura se termina esparciendo contaminando más de lo que ya contaminaba.

Más de 30 toneladas diarias de basura se produce en nuestra ciudad, basura, basura que puede ser o no basura. Sabemos que en San Martin de los Andes funciona él SIRVE (Servicio Inteligente de Recolección de Residuos Vecinales) el cual recupera, recicla y reutiliza toneladas de lo que llamamos inconscientemente “basura”.

Pero eso no es suficiente, porque  hay muy pocos canastos “verdes” para depositar los residuos secos, en los barrios periféricos casi ni existen, pero como si esto terminara ahí, tampoco hay capacitaciones o educación que lleguen hacia todos los vecinos y vecinas acerca de cómo y cuándo tirar estos residuos secos en los canastos.

Necesitamos no solo una solución viable de parte del Estado en cuanto a plantas de reciclaje y compostaje vecinal, si no también conciencia y educación ecológica.

Pero como decían vecinos y vecinas de los barrios chacra 30 y 32 ante los reclamos para el cierre de la 5ta celda: “la basura es muy importante para dejarla en manos de nuestros gobernantes”, por eso te invitamos en esta oportunidad a aprender  e informarse sobre el COMPOSTAJE.

A lo largo de nuestra vida nos acostumbramos fácilmente a la propuesta de un tacho, una bolsa y todo ahí adentro, una vez que la bolsa está en el canasto de la vereda ya no es problema mío. Ese es el modelo de conducta propuesto de manera conveniente para algunos y bastante perjudicial para otros. Lo bueno es que podemos empezar hoy a perder esa mala costumbre.

Existen varias maneras de generar un impacto positivo a través de los residuos de nuestra casa. Una de ellas es el compostaje.

Esta práctica nos permite reducir de manera significativa la basura que sacamos al canasto de la vereda y nos da la oportunidad de generar tierra fértil demostrando que eso que tiramos puede ser un problema o parte de la solución.

¿Cómo se hace el compost? ¿Qué me conviene: un tacho, un cajón o un pozo? Esa pregunta la respondemos a partir del espacio disponible y la cantidad de residuos que produce la familia.

Para arrancar esa compostera:

Necesitas juntar en un balde o tacho todos los restos de cocina de origen vegetal que estén sin condimentos ni aceites, de origen animal. Vamos a tirar en ese tacho también las cáscaras de huevos.

 Una vez que está lleno de residuos orgánicos lo vamos a colocar en nuestra compostera formando capas con otros residuos orgánicos en la misma proporción. Una receta sería así: una capa de ramitas secas, una de restos de cocina, un poco de tierra, otra capa de ramitas luego restos de la cocina y seguimos así, hasta que nuestro tacho está vacío y en la parte que queda arriba la cubrimos con hojas secas o pasto para evitar olores.

 La humedad debe ser equilibrada, si alternamos en capas y ponemos nuestra compostera en la sombra con tapa podemos evitar el riego. 

Existen muchas maneras de hacer compost y diferentes modelos de composteras. Existen también estrategias para acelerar el proceso de compostaje y muchos detalles que aportan a enriquecer de los nutrientes necesarios a esa tierra obedeciendo a las necesidades de lo que quieras cultivar.

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