Escrita por Israel Contreras – Instagram: @Ecozonanaturalizacion

Era un verano normal en San Martín con oferta aventurera para todos los gustos. El sol
presente y días de paseo. Lagos, montañas y un sinfín de actividades al aire libre. Nosotros en libertad, caminando, yendo de compras, cada uno en la suya.
De un momento a otro, nuevas reglas para la vida social, nuevos retos y por si fuera poco, la incertidumbre.

Si bien esto puede ser visto y analizado desde diferentes perspectivas, su pellizco nos invita a replantear el día a día y con ello nuestras actividades. La rutina diaria, los cuidados
preventivos, el contacto con los afectos, el ejercicio físico y nuestra alimentación; son algunos de los esquemas que más se están viendo vulnerados en estos días de cuarentena.
Desde diferentes canales de información, redes sociales, diarios online y aplicaciones, se generan y comparten ideas y conocimientos para innumerables propósitos. Consejos que se traducen en herramientas para sumar orden y bienestar a este frágil momento.


Asimismo, de aquellas actividades que ocupan no solo el alma sino también los espacios
que nos rodean, surgen las que tienen que ver con la naturaleza y nuestro entorno.
Mantenimiento del jardín, cambio de macetas, recolección de hojas secas, podas, etc.

El desafío propuesto es obtener de todas esas tareas, nuevos y significativos resultados.
Ya que tal como a muchos de nuestros ancestros que labraban la tierra, se nos presenta
hoy la posibilidad forzada (léase necesidad) de producir nuestros propios alimentos.
Entonces, nos enfrentamos a las dudas más comunes, qué espacio usar, cuál es la mejor
tierra, dónde obtener las semillas, cómo plantar, cuánto regar y otros interrogantes.
Dicho esto, y para darle comienzo a nuestra huerta los quiero ayudar a resolver una a una las dudas que aparecen. Les propongo una guía sencilla de preguntas y respuestas para ubicarnos en tiempo y espacio.

  • ¿Cuál es el mejor espacio? Busquemos un lugar que reciba sol directo, al menos 5
    horas al día. Y hagamos un croquis o un esquema del lugar y el recorrido del sol.
  • ¿Tiene que ser sí o sí en tierra? No necesariamente, podemos usar macetas u otros
    recipientes. Lo recomendable es que la tierra o sustrato que usemos tenga materia
    orgánica y nutrientes. Para esto es bueno utilizar el compost obtenido de nuestros
    residuos orgánicos.
  • ¿Puedo plantar cualquier verdura? Debemos guiarnos con un calendario de siembra
    que nos indique las especies recomendables para cada época. Por ejemplo para esta
    temporada otoño invierno podrían ser espinacas, lechugas, acelgas, coles en casi todas
    sus variantes, rúcula, puerro, etc. Un dato a considerar es la incorporación de plantas
    aromáticas y florales que servirán como hábitat para muchas especies benéficas y
    como nuestro propio botiquín natural.
  • ¿De dónde saco las semillas? Actualmente desde el Programa de Desarrollo
    Agroalimentario (PRODA) se están promoviendo estas actividades y se brindan semillas
    para comenzar con la huerta hogareña. Los intercambios y ferias, también suelen ser
    una buena opción.
  • ¿Hago un pozo y planto las semillas? No tan rápido, debemos preparar la tierra y de
    esta forma proporcionar a la semilla un medio adecuado para el correcto desarrollo.

Nada especial, pero siempre pensando en una tierra suelta, bien drenada y con materia
orgánica.

  • ¿Después de plantar qué hay que hacer? Las labores culturales de una huerta
    dependen de cada espacio y las plantas que tiene, pero como generales podemos
    destacar el riego, desmalezado, cuidado del suelo, monitoreo de plagas y
    enfermedades, siembra y cosecha.
  • ¿El invierno y la nieve me juegan en contra? La naturaleza siempre está de nuestro
    lado, aunque debemos entender que sus ciclos no siempre son adecuados para
    nuestras plantas. Hay muchas formas de hacer agricultura al reparo del frio y la nieve.
    Por ejemplo la construcción de invernaderos, macro y micro túneles.
    A continuación les comparto un artículo que brinda consejos para realizar compost fomentando
    el manejo consciente de nuestros residuos orgánicos. Y que al final del proceso nos permitirá
    obtener sustrato (tierra) de calidad para abonar nuestras plantas. Aquí el artículo


Es sabido que cuando nos involucramos con la agricultura familiar comenzamos a
aprender sobre los ciclos de la naturaleza, a desarrollar nuestra paciencia y a preservar
nuestra cultura y el medioambiente. El contacto con la tierra nos brinda alimentos de
calidad y nos conecta con la realidad. Todas actividades que ayudan a regenerar el
ambiente que habitamos y la comunidad de la que formamos parte.

En el barrio La Cascada comenzó por estos días una firme alianza de vecinos de una misma propiedad que se unen en voluntad y trabajan por el bien común en un espacio del terreno que habitan con el fin de cultivar sus propias verduras. Su idea sirvió de disparador para esta
propuesta y confío en que nuestra comunidad retomará el contacto con la tierra y sus
bondades.

Porque aunque hacer una huerta no estaba en los planes de muchos, los planes cambiaron y con ellos los caminos por recorrer. Nuevas y viejas actividades que incluyen el trabajo consciente y comunitario, con nuestra sanadora retribución a la madre
naturaleza y los beneficios que nos brinda

Manos a la obra!

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