Por: Emilia M. Paves Mariño

La economía es uno de los temas que siempre está en agenda en nuestra sociedad. Sin ir más lejos, el nuevo gobierno nacional, promulgó a pocos días de asumir la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, que declaraba la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, energética, sanitaria y social. Esto previo al Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio.

En este contexto de aislamiento, entonces, la crisis económica que teníamos como país se profundizó, porque se puso un freno a la producción general en pos de garantizar la salud de un pueblo. Los debates que surgirán luego de este periodo serán muchisímos posiblemente y los balances serán necesarios. Definitivamente la situación que estamos viviendo no es la normalidad pero si, existen “normalidades” que se refuerzan en estos contextos: Quienes todo lo tienen no están dispuestos a perder, a quienes menos tienen mas les afecta.

A comienzos del aislamiento crecieron los despidos y suspensiones en el sector privado. Empresarios que no estaban dispuestos a ganar menos ponderando la acumulación de riqueza sobre la vida. El 19 de diciembre se había decretado la ley de ocupación que duplica las indemnizaciones y que sigue vigente al día de la fecha, a la que se le sumo el 31 de marzo el decreto 329/20 que prohíbe los despidos sin causa, por fuerza mayor o por disminución de trabajo, anulando los despidos que se dieron en la primer semana del APSO. A Menos de una semana del aislamiento, ya existían empresas, como el Frigorífico Penta, Mc Donalds, Burger king, que habían echado o suspendido a sus trabajadores, contabilizando hasta ahora 45000 despidos por el cese de producción (Siempre hablamos de personas registradas, este número debe ascender en el caso de los trabajadores y trabajadoras en negro).

Otra de las políticas que se generó fue el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y a la Producción (ATP), donde el Estado cubre el 50% del salario neto del trabajador de los meses de abril y mayo hasta un máximo de $33750. En el caso de las empresas que interrumpieron la actividad, se encuentran incluídas en el sistema de suspensiones concertadas que permite recortar los salarios hasta un 25% según el art . 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo. Las suspensiones concertadas, estaban bajo el acuerdo obligatorio entre empleador y empleado, pudiendo el último rechazarlo. ¿Pudiendo rechazarlo? Y ahí entramos en un sinfín de irregularidades: Si en cualquier contexto, la pérdida de trabajo es un miedo real que desestabiliza a cualquier familia, en un periodo de crisis económica fuerte y un freno de la producción, más aún. Sino no podríamos entender el recorte de hasta el 25% que negociaron varios sindicatos a partir del acuerdo firmado entre el Gobierno, la CGT y la UIA por el silencio a recortes que muchas veces superan ese porcentaje. Sumemosle, que los aportes del Estado sobre el sueldo son frente a las horas blanqueadas y a los trabajos registrados ¿A cuántos trabajadores conoces que trabajan en negro?, ¿Cuántas tienen blanqueada solo un parte de su sueldo? Y en San Martín podemos redoblar la apuesta ¿Cuántos solo están registrados en la temporada alta? Sí, en un relevamiento rápido, hay quienes laburan todo el año en negro, y solo en temporada tienen algunas horas registradas. No hablemos de los recortes que conocemos todas y todos a vecinos sobre su sueldo, muchas veces en comercios que no frenaron la atención ni la prestación de servicios en este aislamiento, o que por lo menos la activaron en este último tiempo.

Es hora de pensar más allá de la pandemia y de pensar en las normalidades injustas. Argentina tiene leyes que regulan dignamente el trabajo, posiblemente haya que repensar algunas, o rediscutir el tema laboral: hoy es importante, que se cumplan. Que el Estado lo garantice, pero el empleador, con responsabilidad civil, las lleve a cabo. Entre las cosas que deja más en evidencia este contexto, la precarización laboral es una. Definitivamente, la brecha entre quienes más tienen y quienes menos es la otra.

Colaboración Técnica: Lautaro Krol

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