El 7 de marzo de 2010, Natalia “Pepa” Gaitán fue asesinada en Córdoba, por Daniel Torres, padrastro de su novia. La Pepa era una lesbiana visible y militante de los derechos LGBTIQ+. La justicia no lo consideró un crimen de odio, y es por eso que en Argentina se instaló cada 7 de marzo como el Día de las Visibilidades Trans-Cis Lésbicas, denunciando las violencias que sufrimos y recordando a sus víctimas.  

“…Luchamos porque nos da la gana, juntes en las calles, en las plazas y en las camas…” (Sudor Marika)

Cada #7M salimos a las calles posicionadas política e identitariamente, para luchar contra los prejuicios, exigiendo los derechos que nos han negado y ejerciendo libremente nuestra sexualidad; no sólo en nuestros ámbitos privados, sino y fundamentalmente, en el espacio público.

Y es que pese a las grandes conquistas alcanzadas por el movimiento LGBTIQ+ en los últimos años,  el lesboodio continúa vigente en la sociedad argentina. Recordamos también a Marcela Crelz, lesbiana asesinada de seis puñaladas por su madre, en octubre de 2016. A Analía “Higui” de Jesús, procesada desde el 2016 por defenderse de sus agresores violadores, que la atacaron -como en otras oportunidades- por chonga. A las tantas parejas de lesbianas que fueron echadas de distintos espacios por demostrarse amor -como también los hacen otras parejas heterosexuales- y hasta detenidas, como es el caso de Mariana Gómez quien tiene una sentencia de un año de prisión es suspenso, por besarse con su esposa Rocío Girat, en la estación de Constitución en el 2017.

En el 2018, Paula Espino, lesbiana y especialista en sistemas, hizo público el primer mapa que contabiliza las agresiones por lesboodio en Argentina. A la fecha ya lleva registrados más de 40 casos de violencias hacia las lesbianas y hacia otras identidades por ser leídas como lesbianas.

Aún nos queda mucho camino por recorrer…

Revindicamos nuestro lesbianismo: resistimos y nos visibilizamos

“…No es mi amiga, mamá…” (Las Grasas Trans)

En palabras de Noe Gall, lesbiana y activista feminista prosexo, las lesbianas siempre desaparecemos, y no es porque estemos en peligro de extinción, sino porque la sociedad, como postura política y en determinados contextos, se empeña por deslegitimarnos. Cada vez que dan por supuesta una heterosexualidad obligatoria y nos preguntan si somos amigas, hermanas o peor, madres e hijas, estamos invisibilizadas, es como si existiesen siempre unas gafas puestas para no vernos. 

Pero resulta que estamos. Y si el lesbianismo te parece algo demodé, arremetemos entonces un sequito de chongas, tortas, bolleras, lesbianas no mujeres, lesbianas no bianarias, trantortex, tranlesbianas y tantas otras existencias y maneras de nombrarnos. Exigimos que la sociedad entienda que además de la diversidad sexual, también existe una pluralidad en las formas de ser lesbiana; y lo hacemos ocupando los espacios, mostrando otras corporalidades y gozando con placer, como alternativa al CIStema capitalista y a la hetero-norma, que sólo busca encasillarnos, al mismo tiempo que discriminarnos y violentarnos.

Prácticas de cuidado: sexualidades libres, placenteras y responsables

Y si hablamos de invisibilidades, el sexo entre personas no heterosexuales, -particularmente las personas con vulvas-, se encuentra aún más solapado y lleno de tabúes en las instituciones educativas y de salud, en los medios de comunicación, y en lo que respecta a implementación de políticas públicas para una salud sexual más inclusiva.

Ante la ausencia de métodos de barrera seguros y eficaces para las prácticas sexuales, donde hay frote y fricción entre vulvas -el tijereteo-; aparece el conocido campo de látex, un método artesanal devenido en la única opción existente y sugerida en las clases de sexualidad, tan poco práctico como rudimentario. Se fabrica cortando los extremos y un lateral del preservativo masculino para formar un rectángulo que es usado también para el sexo oral y vaginal.

A comienzos del 2019 surge en Buenos Aires el “Proyecto Preservativo para Vulvas”, un colectivo autoconvocado que busca visibilizar y poner en discusión las diversas estrategias para el cuidado de lesbianas, mujeres, varones trans y personas no binarias en las prácticas sexuales. Reclaman la aplicación de un protocolo ginecológico informado y respetuoso de las identidades sexuales y la capacitación e información sobre el cuidado en el sexo entre personas con vulva, tanto en el sistema de salud como en la Educación Sexual Integral. (Visitá: @proyecto.preservativovulvas)

“…Revolución es que te pueda besar…” (Sudor Marika)

Este 7 de marzo, nos encontraremos a las 16hs. en la Plaza San Martín, para poder visibilizar nos, más que nunca y en manada, para hacerle frente a esta sociedad machista, patriarcal y opresora.  Invitamos a todas aquellas lesbianas interpeladas a ser parte de este Primer Encuentro Tortillero sarmartinense.

Lesbianas Auto-convocadas SMA

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