En épocas de aislamiento y distanciamiento social nos falta el territorio de lucha y reivindicación más valioso: “la calle”. Ese espacio donde somos capaces de organizar la furia, la tristeza y la alegría. Entonces ¿cómo hacemos para seguir elaborando estrategias feministas de acción?
Sabemos que las denuncias por violencias machistas durante la cuarentena han aumentado, las cifras duelen, en lo que va del año 100 mujeres fueron víctimas de femicidios, de los cuales 18 sucedieron en 23 días de cuarentena. Mujeres, adolescencias e infancias se ven amenazadas diariamente al tener que compartir más tiempo con el abusador, el golpeador, el violador, el violento.
Es por esto que seguimos pensando y repensando acciones colectivas desde los territorios que somos parte. Por supuesto que los debates dentro de los feminismos son valiosos y necesarios, pero me atrevo a decir que hoy no estamos dispuestas a quedarnos en discusiones sobre determinadas categorías intelectuales, porque en él mientras tanto nos siguen matando.
Es tiempo de socializar los problemas y buscar soluciones comunes de acción.
Contamos con una agenda amplia de números de teléfonos de instituciones que brindan asesoramiento y acompañamiento: Hospitales, Sectores Psicosociales, Oficinas de Violencia, Defensorías de la Niñez, Fiscalías, Comisarías, Organismos de Aplicación, y quizá más; pero no nos olvidemos de las alianzas que supimos construir y hagamos uso de ellas en épocas de crisis y ausencias.
Aparecen aplicaciones para celulares que seguramente pueden ser de utilidad para muchas mujeres, sin embargo es importante que no desconozcamos a las que no utilizan estas tecnologías. La brecha digital es amplia y más evidente que nunca en ésta época, busquemos la forma de democratizar esa información, que circule y nos llegue a todas. Estemos atentas a la vecina que no tiene wifi, veamos la forma de estar conectadas. Lo necesitamos.
Las colectivas Feministas no descansan, atienden las consultas, acompañan, asesoran y con o sin cuarentena las Mujeres siguen abortando. Para hacerlo de una manera segura y acompañada están Las Socorristas en Red, que brindan un número telefónico y cuentan con una amplia Red de Mujeres comprometidas que siguen estando cerca de quienes deciden interrumpir voluntariamente un embarazo.
La historia y nuestro presente han demostrado que somos capaces de resistir, de crear, no solo de ser víctimas. Nos reconocemos creativas, cooperativas, desobedientes y con una gran capacidad de acompañamiento más allá del aislamiento, del dolor, de las ausencias, del morbo mediático, de la culpabilización, de las cifras que aumentan.
No estamos quietas, no estamos disciplinadas, estamos atentas y alertas. No estamos Solas: estamos para Nosotras.

Por Virginia Funes y Maitén Cañicul

Sobre la última acción colectiva de denuncia y visibilización en San Martín de los Andes compartimos:

No estamos calladas, no estamos solas, estamos para nosotras siempre.

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