El martes 24 de septiembre, se presentó en Buenos Aires el nuevo libro de Rolando Goldman: ¿Gestión cultural o política cultural?. En él, Rolando propone la reivindicación de la política cultural por sobre la gestión cultural, ésta última, una terminología poco inocente que implica una pincelada supuestamente desideologizada en las políticas públicas. Camina y revive acciones que le dieron vida a esos principios: la cultura de todos y no para todos, la música y el teatro como fenómenos de creación popular y no trasladados como hechos ajenos a escenarios donde sólo hay espectadores estáticos.
Respecto a ello, Rolando respondió a El Tábano Digital algunas preguntas:
¿Qué lo motivó a escribir el libro?:
RG: He tenido diversas motivaciones. Por un lado, la necesidad de plasmar una mirada sobre nuestra realidad en relación a la cultura. Y esa mirada creo que es compartida por muchos, que con matices, nos encontramos a lo largo del tiempo en el mismo camino.
También es interesante poder contrastarlas con quienes tengan ideas diferentes, o puedan constituir un aporte para quienes estén en la búsqueda de opiniones y experiencias sobre esta temática.
En ese sentido, quise proponer algunos conceptos teóricos que dieran fundamento a una serie de acciones que fueron desplegadas hace unos pocos años.
Y la descripción de esas acciones, mayormente a través de Programas, con sus dificultades y sus logros, la escribí con el ánimo de ofrecer herramientas posibles en el terreno que nos ocupa para que pudieran ser replicadas.

¿Qué opina sobre la situación cultural a nivel nacional en la actualidad? ¿Y en los últimos años?:
RG: Desde el punto de vista institucional, es decir, desde la actual Secretaría de Cultura, como primera cuestión a plantear, está la degradación que han hecho del anterior Ministerio de Cultura, al transformarlo en Secretaría. Esa degradación es doble, dado que antes de ser Ministerio, cuando era una Secretaría de Estado, dependía directamente del presidente de la nación. Y actualmente ha quedado dentro de otro ministerio (el de Educación). En líneas generales, han tenido muy pocas ideas. Y se han dedicado en gran parte de este tiempo, a eliminar o desfinanciar los programas preexistentes. Esa carencia de ideas y de iniciativas los llevó incluso a anunciar como novedad y supuesta creación de las autoridades actuales, a Programas que existían previamente a la llegada de este gobierno. En el mes de junio pasado, se realizó la llamada Cumbre Cultural de las Américas. En el acto de inauguración, el secretario de cultura de la nación, Pablo Avelluto, dijo refiriéndose a un diálogo que había mantenido con Simón Brault, Director del Consejo de artes de Canadá, que decidimos que en el terreno de las políticas públicas no existe la propiedad intelectual. Todos podemos robarnos todo sin necesidad siquiera de citar la fuente, confesando o al menos reconociendo el robo de ideas. Si no existiera la propiedad intelectual, entonces no existiría el robo.
¿A qué se refiere con «cultura de todos y no para todos»?:
RG:
Esto es parte del enfoque con el que hemos trabajado. La cultura la constituimos quienes formamos parte una sociedad. Y todos somos parte de ella. En ese sentido creo que no hay incluidos ni excluidos, sino, en todo caso, hay quienes creen que otros están excluidos de la sociedad, aunque la presencia de esos supuestos excluidos sea tan manifiesta y palpable, que toma literalmente gran parte de la vida cotidiana de absolutamente todos.
Permitime tomar como ejemplo para responderte, el nombre con el que denominamos a uno de los principales Programas que generamos dentro de la Dirección Nacional de Artes entre los años 2004 y 2009. Se trata de “La Música de Todos”. En la elección del nombre del programa hay que ponderar la preposición “de” por sobre las posibles “para” o “con”, que definen mucho más que una formalidad, ya que determinan protagonistas de la historia, sujetos políticos transformadores desde la cultura y no meramente destinatarios.
La música es de todos. Por lo tanto, no estuvo destinada a los niños o a los docentes, sino que procuró que ellos fueran protagonistas: tanto los integrantes de la comunidad educativa como sus familias, y los músicos y animadores culturales que trabajaron en el programa.

En San Martin de los andes existen hoy dos orquestas en las que pibas y pibes hacen música al mismo tiempo que comparten aprendizajes diversos. Hoy tanto la Orquesta de los Andes, como la Orquesta de Intrumentos Latinoamericanos «Musicantes», que supieron ser parte de los programas nacionales hoy completamente desfinanciados.

Para conocer la historia de las orquestas de nuestra ciudad te invitamos a leer: El arte como derecho y no como privilegio: La Música colectiva.

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