Por Red Jarilla de Plantas Saludables de la Patagonia

En la última actualización de la historia de la Red Jarilla, la que hiciéramos hace unos
meses, enfatizamos: “Hemos logrado incorporar el arte festivo, la celebración, la música y la lógica de la estética”.

En relación a ello, queremos contarles que desde 2013 y año a año, el grupo Matico de Mallín Ahogado coordina el Curso-taller de Plantas Saludables de la Comarca, el que se comparte en el Centro de Educación Agropecuaria N° 3.

Se trata de una propuesta de construcción colectiva de saberes y experiencias que tiene una modalidad cuatrimestral y que parte de diálogos respetuosos y amorosos en torno a las plantas. Está conformada por encuentros vivenciales en los que se hacen caminatas de reconocimientos de buenezas, se cocina, se realizan remedios naturales y también se incorporan miradas más amplias tales como salud animal, semillas, terapia floral, aromaterapia, observación e ilustración botánica, fotografía botánica y artística, entre otros.

Así, después de haber hecho uno de los tantos ejercicios de observación a través de ilustración botánica en este caso, y también un ejercicio de percepción “ciega” en donde une se conecta sensoriamente con la planta pero sin que intervenga la vista, se les ocurrió animarse a escribir haiku. Como disparador, Adriana preparó el apunte que aquí les estamos compartiendo y gente que nunca había escrito poesía, que nunca lo había imaginado posible, regresó al encuentro siguiente con su maravilla literaria.

El haiku es un género poético de origen japonés. Los haikus se escriben, según la tradición, en tres versos sin rima, de 5, 7 y 5 sílabas, respectivamente. Hay excepciones. Suelen hacer referencia a escenas de la naturaleza o de la vida cotidiana.

Noche sin luna.
La tempestad estruja los viejos cedros.
Matsuo Basho (1644-1694),
considerado el padre del género

Pasó el ayer,
pasó también el hoy;
se va la primavera.
Su discípulo, Yosa Buson (1716-1784)

Al Fuji subes despacio
—pero subes, caracolito.
Kobayashi Issa (1763-1827)

Corté una rama
y clareó mejor
por la ventana.
Masaoka Shiki (1867-1902)

¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?
Jorge Luis Borges (1899-1986)

Hecho de aire
entre pinos y rocas
brota el poema.
Octavio Paz (1914-1998)

Tiembla el rocío
y las hojas moradas
y un colibrí.
Mario Benedetti (1920-2009)

En el sendero
infinidad de flores
una amapola.
Antonia Fiaño Valverde

Según la tradición, todo haiku debe incluir un kigo. El kigo es una palabra o expresión que indica la época del año a la que se refiere un poema. Por ejemplo, la palabra “nevada” remite al invierno, la expresión “cerezos en flor” a la primavera.

Por lo general, los haikus muestran escenas de la naturaleza (animales, plantas, paisajes, fenómenos meteorológicos) o de la vida cotidiana, en los pueblos, en las ciudades y en los caminos.

Y de repente
una hoja tardía
vuela del árbol
Pedro José Merlos Navarro

En un haiku, el “yo” queda al margen: el poeta no nos habla tanto de lo que le sucede a él como de lo que sucede enfrente de él. Se convierte así en un mero observador de la realidad que le rodea. En un haiku, el poeta puede referirse a sí mismo o expresar una inquietud, pero, si lo 11 hace, lo supeditará en cualquier caso a la escena mostrada.

No me alojaron.
Vi luces, y en la nieve
casas en fila.
Yosa Buson

Se transmite la emoción que se ha sentido al contemplar algo. Es aquí donde el haiku deja de ser un texto meramente descriptivo para convertirse en poesía. La impresión transmitida puede ser de belleza, de armonía, de serenidad, de fugacidad, de melancolía… A menudo, la escena mostrada remitirá a un significado universal.

Por el camino
entre tilos esbeltos
luces y sombras.
María Jesús Arias Vega

Los haikusse escriben con un estilo coloquial, que evite que el lector se distraiga de lo realmente importante en el poema: la escena mostrada y la impresión que ha causado su contemplación. “Un haiku es un dedo que apunta a la luna, pero si el dedo está ensortijado, el lector se fijará en el dedo, y no en la luna”.

Por más que las cruzo,
por más que las cruzo,
montañas verdes
Taneda Santoka

Si recargamos el poema con metáforas, personificaciones, aliteraciones, un vocabulario culto, etc., forzamosla colocación de los adjetivos a la izquierda del nombre o alteramos el orden natural de los elementos de la frase de cualquier otra manera, estaremosllevando el poema a un terreno que no es del haiku. Las palabras, en un haiku, no deben llamar la atención por sí mismas.

La flor de loto
Sus hojas y las marchitas
Flotando en el agua.
Nakamura Teijo

Entre las hojas de té
puestas a secar,
sólo un sendero.
Nisiguchi Sachiko

Este camino nadie
ya lo recorre,
salvo el crepúsculo”
Matsuo Basho

Por último, y para concluir, recordar solo que un haiku es una pincelada en el tiempo surgida del corazón de quien lo escribe. Es un canal, un suspiro en el que nos expresamos para nosotros. Los haikus más hermosos son los que dan el salto en el tercer verso, ahí donde los dos primeros hacen de simple introducción para dejar en él último la mejor impronta.
Boletín N° 72 de la Red Jarilla

Algunos haiku de les alumnes del mencionado curso:

 Rojas las lengas,
maduras las mosquetas.
Mayo despierta.
  Amo, me aman.
Herí y fui herida.
Vaivén, la vida.
Es bienvenido
su alivio a la sed.
Fiesta del verde.
Llueve en el bosque.
El frío colorea
las altas lengas.
 Nubes rosadas
(algodones del cielo)
dicen “buen día”.
Otoño llegó.
Quiere querernos así
abrazades.
Compartiendo saberes hacemos comunidad!


Comunicate con nosotres a través de nuestro correo red.jarilla@gmail.com

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here