Por Maitén Cañicul

Sábado 12 de Junio, era media noche, las redes se llenaron de despedidas a Juan Chico. Estaba internado con Covid- 19 en Chaco, donde vivió y luchó. La fundación Napalpí, de la cual era presidente y fundador confirmó su fallecimiento en un comunicado oficial y durante el domingo instituciones gubernamentales, organizaciones sociales, comunidades y organizaciones de distintos pueblos de lo que ahora llamamos Argentina hicieron pública su tristeza.

¿Quién era Juan Chico?

Actualmente estaba a cargo de la Dirección de Tierras del INAI y si queremos una presentación formal podemos decir que tenia 45 años, era profesor de historia, comunicador, escritor, poeta e investigador. Sin embargo, para quienes conocimos a Juan, era mucho mas que su curriculum.

Escribo este texto, que no pretende ser una noticia, que ni siquiera puede ser una crónica. Este texto es una forma de despedida. A Juan lo conocí haciendo comunicación, peleando por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y particularmente por el Derecho a la Comunicación con Identidad en Argentina, ese es el contexto en que aprendí con él, como muchxs otrxs en otros ámbitos, leyendo las despedidas diversas estos días son muchos los relatos, igual de sentidos que el mío.

Organizaciones como la Confederación Mapuche de Neuquén, espacios como la Red de Investigadorxs en Genocidio y Política Indígena e instituciones nacionales y provinciales del Chaco despidieron a Juan en sus diferentes facetas.

¿Porqué duele tanto su partida?

Imagen: Jorge Tello

Cuando hablamos de Chaco y del pueblo Qom, sin dudas la masacre de Napalpí es una historia que hoy se conoce, aunque no tanto como Juan buscaba desde hace años. Los primeros pasos y aportes para que podamos nombrar a Napalpí y otros crímenes de lesa humanidad como los del Zapallar, tuvieron a Juan como impulsor, que siempre estaba juntando a su gente para animarse a crear, a contar y decir.

Juan escribió: “Voces de Napalpí” y “Los qom de Chaco en la guerra de Malvinas”, y después de crear la fundación Napalpí inicio junto a otrxs la investigación penal preparatoria por la Masacre de Napalpí (1924) que está llevando a cabo la Unidad Derechos Humanos de la Fiscalía Federal de Resistencia a cargo de Diego Vigay, de cara a la realización de un juicio de la verdad por estos hechos por los que en 2020 ya fue condenado civilmente el Estado argentino. Dentro de sus facetas de escritor, también escribió poesía y libros infantiles.

En una opinión muy personal, creo que de los mensajes mas claros que Juan Chico deja es la importancia de EXIGIR reparación, juicio, castigo, memoria, verdad y justicia para los genocidios perpetrados por el Estado Argentino hacia nuestros pueblos. El Estado tiene que sentarse en el banquillo de los acusados, disculparse y reparar.

Al mismo tiempo, nos deja la práctica concreta de hacer comunicación, investigación y publicar respetando la oralidad de nuestros pueblos, en nuestros idiomas, dando el lugar que merecen nuestros conocimientos, nuestros relatos, nuestra memoria, nuestras existencias. Ni mas ni menos que ejercer el derecho a ser en esta Argentina racista.

“Nací y me crié en Napalpí. Cuando iba a la escuela tenía un dilema, porque en la comunidad siempre se hablaba de la masacre, y en la escuela no. Entonces, cuando crecí me puse a pensar en todo lo que hemos mamado en la casa acerca de nuestro pasado, y se me ocurrió que había que ponerlo en un libro, y que ese libro vaya a la escuela para que brinde lo que no me ofrecieron a mí en su momento” (Juan Chico).

Desde ese lugar escribió Juan, desde su experiencia como niño qom, como estudiante y laburante qom, como parte de un pueblo que exige respeto, memoria y justicia:

“Hay otros libros sobre esa masacre, pero faltaba la voz de los propios protagonistas. Yo trabajo con los documentos oficiales y también me baso mucho en el relato oral, que es la base de la escritura de la historia de nuestro pueblo” (Juan Chico).

Se fue y sin embargo hay creaciones de él que aún no conocemos, pero que sin dudas tienen para seguir aportando a la construcción de otras formas de mirar y de vivir el presente. Leyendo, se menciona que entre escritos listos para publicar están: “Sarmiento y los pueblos originarios”, al respecto de la visión de Domingo Faustino Sarmiento y los pensadores de su época sobre la sociedad europeizada que pretendían de la Argentina; y otro texto que resume la historia de las cuatro matanzas que impactaron en el norte del país: Napalpí, Zapallar (Chaco, 1933, contra el pueblo Moqoit), Rincón Bomba (Formosa, 1947, contra los Pilagás) y Misión la Paz (Salta, 1920, contra los Wichis).

“Los testimonios son tomados en qom, mocoví y wichi, y siempre tratamos de mantener los idiomas de los entrevistados, que además son oficiales en Chaco” (Juan Chico).

Si googlean ahora mismo «Juan Chico» van a leer y ver varias notas, reconocimientos, despedidas y textos. Quizás esta no sea ni la mejor, ni la mas original, no pretende serlo. Pero claro que pretende sumarse a las que aparecen en la red nombrando a Juan Chico, porque muchxs, más de lxs que él imaginó, despedimos a un hermano.

Juan se fué, pero dejó una siembra enorme e imagino que muchos proyectos aún por concretar y siento, como comunicadora mapuche, que lo mínimo que puedo hacer es nombrar a un hermano, reconocer a un guerrero del pueblo Qom que supo tejer, hacer, soñar y sembrar. Juan Chico es muestra de que cuando exigimos el Derecho a la Comunicación con Identidad en este país, es porque tenemos cientos de miles de historias que contar, muchos trabajos que mostrar y todo, absolutamente todo, que transformar.

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