En la tarde de este viernes nuestro pueblo se vio conmocionado ante el fallecimiento de Juancito el de los perros, en un accidente de tránsito. Nuestros pueblo se entristeció, se nubló, se puso gris y frío. Se entristeció y se indignó, el almacenero de la esquina, la doña que riega la vereda, los pibes del barrio, lxs niñxs de la plaza, los que te cruzábamos y te mirábamos sin evitarlo, tristes por la partida de Juancito el de los perros.

Juancito el de los perros. Juancito era un personaje este pueblo. Te saludaba a la mañana, en las tardes, compartía mate con los vecinos de la Chacra 4, lo veías en la plaza del barrio con su palo, su bolsa y sus fieles perros.

Juancito usaba gorra, la barba larga y descuidada, ropa vieja y sucia, tenía en la cara rastros de hollín y de vida vivida. Era un personaje, todo el mundo lo conocía, los viejos lo saludaban y lo respetaban, los jóvenes le daban plata para el vino, a los niños les daba miedo, pero Juancito nunca molestaba a nadie.

El siempre sabia a donde ir, pero se lo veía sin rumbo. Su alma y su cuerpo boyaba por todo el pueblo junto a sus perros. Juancito no murió de hambre ni de frío, no murió de borracho o en un altercado. A Juancito lo mató la indiferencia, la que así como la gente lo quería también habían quienes lo discriminaban, lo golpeaban, lo humillaban o simplemente lo negaban invisibilizandolo, a Juancito lo mató la indiferencia y la ineficiencia de una política ciega.

Juancito tenía cuerpo de viejo y alma de niño su sonrisa era una característica muy fuerte de su alma. Nos duele Juancito, ya nos dolía su vida ahora, nos duele su muerte.

9 de Abril 2021 – Juan Salazar

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