Los números de la era Macri son aterradores y el futuro incierto. Desocupación, aumento del índice de pobreza, represión y fuga de capitales son algunos características de un gobierno que se abrazó a la mano dura para lograr sus “metas”. El Gobierno de Alberto Fernández, heredará una muy difícil gestión económica.

El Gobierno de  Mauricio Macri arrancó plagadas de promesas y de baile en los balcones de la Casa Rosada, demostrando ser la nueva era en el mundo político nacional. Contagiaron con palabras bonitas y llenas de  alegría para modificar «las malas políticas» de la gestión anterior y armar su revolución, pero la alegría fue para unos pocos.

En la campaña para las elecciones de 2015 Macri le restaba importancia a la inflación y llegó a afirmar que “es el resultado de tu incapacidad para gobernar”. Se despide de la presidencia con una tasa de inflación por encima del 50% anual, la más alta desde 1991.

En sus cuatro años de gestión la inflación acumuló un 300 por ciento. Es decir, que en promedio los precios minoristas se multiplicaron por cuatro. Lo que no iba a ser un desafío terminó demostrando que el «mejor equipo de los últimos cincuenta años» fue incapaz para gobernar o, mejor dicho, audaz para armar negocios rentables para los amigos empresarios.

En la era Macri la divisa estadounidense subió un poco más del 300% respecto del peso argentino. Desde 2015 hasta hoy pasó de $9,85 a $60, posándose cerca de los $70 luego del enojo post PASO. En total, la deuda externa argentina asciende a más de 315.000 millones de dólares, cerca de 100% del Producto Interno Bruto. Cabe señalar, que en diciembre del 2015 la deuda representaba el 53% del producto.

“Pasaron cosas” en estos cuatro años. Los salarios se derrumbaron estrepitosamente pulverizándolos casi un 25%, cifras similares a las del 2002. Los sucesivos saltos inflacionarios que acompañaron a las devaluaciones de 2018 y 2019 arrastraron a los salarios a una caída de 21 meses consecutivos. Solo en agosto la caída interanual del ingreso de los trabajadores alcanzó un 8,4%.

Después de las elecciones de octubre pasado, se acabaron las metáforas. Adiós a “luces al final de los túneles”, los “cruces en la mitad del río”, las felicidades y promesas de esperanzas al final de un camino que solo se nutrió de desazón y tristezas a millones de argentinos. Mauricio Macri y su equipo, mintieron hasta el hartazgo y eso quedó reflejado en las PASO del domingo 11 de Agosto, los votantes le dieron un claro mensaje en las urnas y en las generales de octubre lo mandaron a dormir a él.

Cuatro años cargados de metáforas para despistar la tremenda fuga de capitales y el préstamo infinito al Fondo Monetario Internacional (FMI). Armaron causas para encarcelar a los opositores con casco y chaleco, al mejor estilo yanqui. Cambiaron a Cristina por Cristine. Arremetieron judicialmente contra Cristina Fernández de Kirchner y le dieron vía libre a Cristine Lagarde y sus recetas exclusivas del Neoliberalismo o Neocolonialismo .

Con Patricia Bullrich a la cabeza del Ministerio de Seguridad, le dieron rienda suelta a la represión. No importaba si había chicos, abuelos, mujeres. Los docentes y trabajadores de fábricas cerradas fueron los primeros en recibir el castigo por protestar. Impusieron la doctrina Chocobar y asesinaron a Santiago Maldonado, a quién desaparecieron 78 días tras la violenta represión de Gendarmería en la Lof en resistencia Cushamen, Chubut. Su cuerpo sin vida fue encontrado en el Río Chubut a 400 metros río arriba de donde fue visto por última vez.

A poco de la desaparición de Santiago, Bullrich y Pablo Noceti, hasta ese momento era jefe de Gabinete de la cartera de seguridad, dieron una nueva orden para reprimir. El Grupo Albatros desaloja violentamente a la comunidad Lafken Winkul Mapu, en la zona del Lago Mascardi, ubicado en la provincia de Río Negro. Dicho operativo fue dispuesto por el juez federal de Bariloche Gustavo Villanueva. En la represión de Gendarmería y Prefectura cae herido de muerte Rafael Nahuel.

Bullrich, Noceti y la justicia encubrieron a los asesinos de Santiago y Rafita, quienes hoy caminan libres y sin castigo.

Volviendo a tema económico, el sector industrial después de las PASO y el enojo de Macri se desplomó un 6,4% el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM) acumula una seguidilla de más de 16 meses consecutivos a la baja.

Las perspectivas del sector para el corto y mediano plazo siguen siendo negativas, por lo tanto será un desafío para el gobierno de Alberto Fernández desarmar el combo de altas tasas y congelamiento del mercado interno sin descuidar la política monetaria.

El nivel de desempleo escaló el 10.6% en el segundo trimestre del 2019. La gestión Macrista cerrará con el nivel de desocupación más alto de los últimos 14 años. Según los últimos datos del INDEC más de dos millones y medio de argentinos y argentinas están desocupados, son casi 250.000 personas más que hace un año.

Con la caída del empleo y las devaluaciones casi 16 millones de argentinos son pobres, el 35,4% que registró el primer semestre de 2019 marcó un empeoramiento de casi ocho puntos en tan solo doce meses. Casi Tres millones y medio de personas cayeron bajo la línea de pobreza en el último año.

En un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA), el índice de pobreza en el gobierno de Cambiemos trepó al 40,8% de personas afectadas por este flagelo y un 8,9% de indigentes. La promesa de pobreza cero fue tan falaz como aquella que prometía la construcción de 3000 jardines de infantes y apenas se concretó la edificación de 169 establecimientos.

A pesar de los gritos del presidente, Octubre dejó las urnas inundadas de votos que no acompañaron al Macrismo y Juntos se fueron dejando un país arrasado y con un futuro incierto. Alberto Fernández deberá afrontar con su gobierno una difícil situación en cuanto al pago de intereses de la deuda externa. Deberá afrontar vencimientos por 223 mil millones de dólares.

La convocatoria al acuerdo social es uno de los temas que tendrá que encarar el nuevo Gobierno y ya se sabe que enviará al Congreso un proyecto de ley para reinstaurar la emergencia económica, esto ayudaría a resolver temas urgentes y a gobernar con algo de aire ante esta pesada herencia.

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