Carlos Vicente es integrante de la Alianza por la Biodiversidad y fue entrevistado en FM Pocahullo para analizar, a raíz de la pandemia, la relación entre el modelo agroalientario industrial y la degradacion de la biodiversidad. Detener este proceso es posible y se puede lograr cambiando la forma de producir y seleccionar nuestros alimentos.

«El agronegocio, el sistema agroalientario industrial está en el centro del problema que produjo esta pandemia mas allá que los gobiernos y el mundo entero traten de darle la espalda a esta realidad», dice Carlos Vicente y destaca otros efectos del agronegocio: «tiene un 50% de responsabilidad en la emision de gases de efecto invernadero» y además produce un «acercamiento de la vida silvestre a las ciudades y si a esto le sumamos la ganaderia industrial que esta criando en hacinamiento millones de animales, estamos teniendo un impacto dramático porque estos lugares son caldo de cultivo para mutaciones de virus como ya han producido la gripe aviar o gripe porcina

El Atlas del agronegocio transgénico en el Cono Sur (descarga gratuita aqui) es un material editado por Acción por la Biodiversidad en el que se abordan los impactos que ha tenido la introduccion de la soja y el maíz transgénico en Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Solo en nuestro país, durante 24 años, anualmente se destruyeron 2 millones de hectareas de bosque nativo, lo que equivale a toda la superficie de Rio Negro. Otro dato contundente que sirve para desentramar este modelo es comprender que el agronegocio no alimenta: «mas de 60 millones de hectareas en todo el Cono Sur de soja, va a alimentar cerdos, gallinas y vacas a China o a la Unión Europa» Entonces ¿De dónde provienen realmente nuestros alimentos? «El 70% de los alimentos que comemos todos los días los producen productores familiares, campesinos, pueblos originarios. Esa es la realidad en el mundo -y agrega- tienen apenas en el mundo, el 25% de la tierra

«Abandonar el uso de agrotoxicos y la redistribuicion de la tierra para quienes producen alimentos tengan donde producirlos» nos conduce a un cambio de paradigma: «La soberania alimentaria es el horizonte. Significa nuestro derecho como pueblo a decidir qué queremos cultivar y cómo queremos alimentarnos. No puede ser que la alimentacion esté en manos del mercado que lo único que le interesa es la rentabilidad.» Necesitamos de políticas públicas que garanticen el derecho a la «alimentacion saludable, justa y local«

En ese sentido, Carlos recuerda que fue la organización popular quien evitó el cambio en la Ley de semillas que el macrismo quiso impomer en el año 2019 y confia en que es esa misma organización la que producirá una nueva forma de cultivar y alimentarnos: «Cambiar el modelo hacia la soberania alimentaria pasa por este protagonismo de la organizaciones campesinas y de productores familiares pero tambien porque quienes vivan en las ciudades se hagan cargo de lo que comen y quiénes producen esos alimentos.»

Escuchá la nota completa aquí. Gentileza radio Pocahullo FM 91.1

http://www.biodiversidadla.org

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