Por Mapu Arias y Maitén Cañicul

En estos tiempos de pandemia mundial, de confinamiento o aislamiento social obligatorio hemos visto a través de las redes sociales y de los medios masivos de comunicación como responde la sociedad  ante este tipo de situaciones.

Hoy se evidencia aún más la importancia y responsabilidad que llevan los trabajadores y trabajadoras del sistema sanitario público y privado. Cuando decimos responsabilidad nos referimos al trabajo múltiple que deben realizar y que implica salvar vidas (y no solamente la de quienes portan «coronavirus»). Dentro de las instituciones de salud están desde quienes alimentan a pacientes enfermxs, quienes mantienen el orden y limpieza de un hospital, las enfermeras y enfermeros que realizan múltiples tareas abocadas a la prevención y el cuidado de niñas, niños y adultos mayores. Son muchxs lxs trabajadores que garantizan la atención integral de una población.

Vivimos tiempos de pandemia  mundial y lo que nos sorprende tristemente es que todas estas personas se ven a afectadas, contra algo tal vez más fuerte que el virus COVID-19 , que es la discriminación. En redes sociales somos espectadores de múltiples actitudes discriminatorias y comentarios irresponsables y desinformados alrededor del mundo en contra del personal de salud y sin ir más lejos y para reflexionar: en nuestra propia comunidad.

Desde que se supo que la paciente con COVID-19 estaba internada en una clínica de nuestra ciudad, vimos como vecinos y vecinas se alarmaban por saber si la paciente anduvo en colectivo o no, si había estado en contacto con algunos otros vecinos de nuestro pueblo y rápidamente como con prepotencia e insultos culpaban la mujer por posibles contagios, que no ocurrieron aun. A esto se sumo que en redes sociales fue increpada a una médica de la Clínica de nuestra ciudad por sus propios vecinos y vecinas, que la criticaron por vivir en el mismo barrio y le “aconsejaban” que se fuera a vivir a otro lugar.

Si bien estos hechos son algo tan efímero como publicaciones o  “escraches” en redes sociales, somos las y los vecinos de la comunidad que debemos reconocer y  cortar este tipo de discriminación de raíz. Principalmente porque son las y los trabajadores de la salud quienes nos atenderán cuando tengamos algún tipo de patología o necesitemos del sistema sanitario de Salud pública o privada. Por qué son les trabajadores de la salud quienes atienden a nuestros hijos e hijas, a nuestros padres madres y abuelos y ahí sí que no se hace ningún tipo de discriminación.

Son tiempos de pandemia, de paranoia, de miedos, de realidades adversas y angustiantes. Pero es en estos tiempos donde con mayor responsabilidad y consciencia tenemos que pensar en un sistema sanitario para todxs, con todas las condiciones necesarias para nuestras localidades que siguen creciendo. Con derechos para sus trabajadores, con insumos necesarios, con herramientas y recursos para atender a la población y poder hacerlo de manera segura. Vecina, vecino, este es el momento justo para sostener con mas fuerza la exigencia de una salud pública, gratuita y de calidad.

Que nuestros propios miedos e irresponsabilidades no nos nublen la cabeza, ni nos convierta en inquisidores de nuestros propios vecinos y vecinas. Informarse es el mejor antídoto para cortar de raíz el virus rápidamente propagable de inhumanidad que se instala fácil. La salida es juntxs, organizadxs y solidarixs.

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