En la última sesión del consejo deliberante de nuestra ciudad, Mateo, un niño de tan solo 10 años, que estudia en quinto grado de la Escuela publica 274, propuso, haciendo uso de la banca del vecino una propuesta para el tratamiento de los residuos sólidos úrbanos.

Al escuchar la radio por las mañanas con su madre, se dio cuenta de que el tema de dónde depositar los residuos en la ciudad le preocupa a mucha gente, y de ahí nació su sugerencia.

«Crear una máquina como la de los supermercados que recibe botellas y extiende un ticket por el valor del envase, pero que esta máquina reciba plásticos, vidrios, latas, cartones, y en vez de dar un ticket, que cague el valor en la tarjeta sube, y así dar una oportunidad a los ciudados de poder recargarla, lo que ayudaría a los vecinos y vecinas frente a la crísis ecónomica»

Propone además, que la financiación del proyecto sea posible con lo que recaude SIRVE de los residuos domiciliarios, y que en los barrios privados y los barrios no cerrados, cada cual realice compostaje y lombricompuesto con asesoramiento municipal, así se ayudaría dramaticamente a bajar los indicios de los desechos depositados en un solo lugar y resolvería el problema de los traslados de los residuos.

Por último, finalizó pidiendo que estudien sus ideas y elaboren ordenanzas para que se continue con el cambio cultural que se ha venido desarrollando con los desechos reciclables y que se sumen residuos sólidos, urbanos y orgánicos para poder salvar el planeta.

No sabemos si la propuesta se llevará a cabo, pero Mateo, con tan solo 10 años la elaboró y está preocupado por esta temática que nos afecta a todos y a todas, como posiblemente a muchos otrxs niñxs y creemos que es de gran relevancia en este contexto, donde a mucha gente le preocupa en verdad muy poco.



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