Es de público conocimiento que los espacios educativos son uno de los mas afectados por la cuarentena decretada a causa de la COVID-19. Las instituciones primarias, secundarias y terciarias se han visto obligadas a encontrar nuevas modalidades de enseñanza para tener contacto e intercambio con el alumnado,así como también docentes particulares, pero, ¿qué pasa con otros espacios de enseñanza y trabajo social?

En el caso de la orquesta Musicantes, un espacio que hace mas de 10 años viene haciendo un trabajo no sólo cultural y educativo, sino tambien social, con niñas, niños y jóvenes de distintos barrios de la localidad, han tenido que adecuarse a las nuevas realidades para poder seguir funcionando, y garantizando el derecho de acceso a la cultura y arte para sus alumnos.

«Ante esta pandemia, nos reinventamos, en principio para que no se corte el vínculo que construimos año a año con las familias y alumnxs, y para que también se cumpla con el derecho de acceso al arte e identidad, en este caso la cultura latinoamericana, a través de su música e instrumentos», comentan sus referentes Mauricio y Mariana, que también agregan «desde el equipo de Musicantes tuvimos y tenemos que adecuarnos a esta nueva y «extraña» cotidianeidad y generar estrategias para continuar vinculandonos entre nosotrxs y en consecuencia con las familias y sus niñes. Como equipo mantenemos una reunión semanal “virtual” para abordar y hacer acompañamiento de cada niñe; también planificamos y evaluamos la tarea diaria en relación a lo pedagógico y familiar».

«Estos momentos de aislamiento, afectan, además de lo economico, a la subjetividad de cada niñe y sus familias, como nos pasa a todes, ya que somos sujetos sociales«

«En cuanto a lo práctico ya hemos acordado junto a las familias/responsables de cada niñx una, o dos “clases/encuentros” individuales semanales mediante una videollamada (watsApp, zoom, Jitsi, etc) en día y horario fijo. También propiciamos encuentros grupales (con la misma metodología) en función de continuar y fortalecer los vínculos entre pares, quienes trabajamos con el arte, y en especial con la música, sabemos que es una herramienta terapéutica en sí misma, ya que a través de ella podemos expresar, manifestar, canalizar nuestros sentimientos y emociones. En estos momentos de incertidumbre y crisis, el conectarnos con lo musical nos ayuda a exteriorizar y alivianar sentires tales como enojo, tristeza, angustia, soledad, miedo y otrxs« puntualiza Mauricio, que también nos cuenta que para repartir instrumentos a chicos y chicas que no tenían en sus casas, recibieron la ayuda de Flavia Bustos, Secretaria de Educación del Municipio, que proporcionó vehiculos y permisos para circular durante la cuarentena.

El gran énfasis que hace la orquesta desde el parte social, se demuestra cuando nos dicen: «A algunxs niñes, adolescentes y mujeres les afecta más la situacion ya que el encierro y el aislamiento potencian los vínculos nocivos generando y/o agravando violencia intrafamiliar y género; desde nuestra función estamos presentes en su cotidiano, haciéndoles saber que pueden contar con nosotrxs, y que hay adultes que pensamos en ellxs y les valoramos, que estamos atentxs a como se sienten y a lo que necesitan, en función de esto, mantenemos entrevistas (a través de llamadas y/o videollamadas, dependiendo el acceso a la conectividad, que en varios casos es muy deficiente). Ante situaciones que lo ameritan, mantenemos comunicación y articulación con el área psicosocial del hospital, con Desarrollo Social, y otras organizaciónes afines a la problematica, también sabemos que hay varias familias que están atravesando una situación económica muy difícil, agravada actualmente por la pandemia, ya que la mayoría de ellas viven de lo que trabajan diariamente; en función de esto venimos articulando con Desarrollo Social y con la Comisión del Trabun, con el objetivo de amenizar la situación«.

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