Entonces miré las plazas y sus niños con sus perros

Con la misma impotencia con la que alguna vez miré mis manos,

Porque el futuro no les pertenece, porque no hay un futuro.

Entonces miré las calles con sus estudiantes y sus ansiolíticos

Con la misma impotencia con la que vi las plazas y sus niños y sus perros,

Porque el futuro no les pertenece,

Porque no hay un futuro

Y lo saben.

Y vi abuelos y abuelas sin sus hijos e hijas, sin sus nietos y nietas

Algunos confinados a centros de detención para la tercera edad,

Sentados, esperando, entre el olvido y la muerte.

Y vi pibes de barrio a quienes les quitaron la cumbia para ponerles una placa.

Y vi hombres gordos en estuches de “Polo Ralph Lauren”, ” Lacoste”, “Paul Smith” “Sandro Paris”.

Hablando de meritocracia,

Perfumados con la impronta plasticoburguesa de “Paco Rabanne”, “212”, “Giorgio Armani” y “Versage”.

Intentando inútilmente camuflar el hedor de necróticos sueños muertos

De niños que se soñaban veterinarios, bomberos y astronautas.

Y vi almas adormecidas con el pensamiento cansado, todas con los ojos azul pantalla.

Y vi pibas caminando solas en la calle con las llaves entre los dedos de un puño cerrado.

Y vi tetas censuradas, subastadas y vendidas.

Y vi pueblos reprimidos, por gobiernos que les queman sus banderas en la cara.

Y vi derechos negados, y gargantas enmudecidas.

Y vi futuros rotos, descalzos y con hambre,

Con la ira rugiendo en sus estómagos,

De ver futuros en estuches y sin propósitos, dejando comida en el plato.



-Lobo.

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