Desde el tábano digital conversamos con Blanca López, integrante de Zainuco, organización de Derechos Humanos de la provincia de Neuquén quien nos contextualizó sobre el trabajo que llevan adelante y cuales son las particularidades en este contexto de pandemia.

Zainuco es una organización de derechos humanos que existe en nuestra provincia desde la década de los 90´. Trabajan fuera y dentro de la cárcel y al principio tenían acceso a los pabellones. Si embargo, en 2003 se les impidió acceder a los pabellones bajo la excusa de la «seguridad», diciendo que los presos podían hacerles daño.

Antes de la cuarentena obligatoria iban una vez a la semana a la Unidad penal 11 y allí se entrevistaban con los presos que lo solicitaran, a pesar de que han solicitado todos estos años poder volver a ingresar a los pabellones no pueden hacerlo y desde que comenzó el aislamiento obligatorio sólo pueden contactarse por teléfono.

Blanca López es abogada y es parte de esta organización. En diálogo con el tábano Digital y en relación al contexto de pandemia que estamos viviendo recordó que «hay demandas históricas como el acceso a la salud, a elementos de higiene y cuidado personal que no son nuevos». Por otro lado comenta que «Lo que hacemos es hacer de intermediarios entre los presos y el defensor de ejecución de la pena y/o los defensores oficiales. Llevamos las preocupaciones que nos acercan los presos a los defensores de ejecución de la pena y ellos se lo transmiten a los jueces

Respecto a la situación de Neuquén nos informa que «La U 11 tiene mas de 250 presos. En esta unidad, por ejemplo, hicimos varias denuncias por apremios ilegales en 2004 y posteriormente también, en denuncias donde nos presentamos como organización de derechos humanos, porque los presos que denuncian se exponen doblemente, porque quedan en manos de los torturadores y todo lo que eso implica. Es por eso que nos presentamos como organización. Hemos enjuiciado a 28 policías por delitos de torturas, que por supuesto que salieron condenados a penas mínimas».

Desde el decreto de la cuarentena obligatoria cambiaron nuestras realidades otidianas para todos, también para quienes están privados de libertad «En esta situación, lo que mas afecta es la falta de contacto familiar, esto se ve totalmente coartado. En un primer momento no se permitía nada, ahora se le pueden mandar cosas. Pensemos que por ejemplo si nadie puede verlos, no tienen acceso a cosas como elementos de higiene personal y tarjetas telefónicas que es lo que les permite el contacto con sus familias. Entonces en este contexto de aislamiento, ellos están muchísimo mas aislados aún y entonces por ejemplo si se niegan a llevarlos a enfermería y nadie los va a ver, ¿Cómo nos enteramos? ahí es donde es importante el trabajo que podemos hacer»

Desde el comienzo de la pandemia y a medida que cambiaron las condiciones de la cotidianidad se han dado debates y pedidos dentro de los penales, en relación a eso Blanca nos cuenta que «Durante este contexto se ha podido generar que se les habilite un celular por pabellón y esto le permite otra comunicación, siempre y cuando tengan tarjeta»

Si bien se escucha por estos días mucha desinformación sobre lo que implica ser un «privado de libertad» las organizaciones como zainuco sostienen que «Es importante entender que los presos son personas que están pagando por sus delitos con su libertad y que así como tienen obligaciones también tienen todos los derechos, a la salud, a la educación, al contacto familiar y en la medida en que se respeten sus derechos también va a ser la posibilidad de que ellos no vuelvan a reincidir.Tampoco es fácil salir de nuevo en libertad, es complejo conseguir trabajo, por eso es importante que se vayan dando mas cosas como las que ya están pasando, cooperativas de trabajadores, otras posibilidades que les permite trabajar al salir, por ejemplo»

En nuestra provincia se conocieron varias denuncias públicas por apremios ilegales y abuso policial en plena cuarentena obligatoria , Blanca sostuvo «Nosotros seguimos bregando porque en este aislamiento no haya impunidad ni adentro ni afuera de la cárcel, hemos recibido un montón de llamados de gente que es detenida, maltratada por no salir con barbijos u otras cosas que terminan siendo casos que se judicializan. Condenamos el abuso policial que aumenta en este marco de aislamiento, es una práctica autoritaria de la que nos tenemos que seguir cuidando y al final nos tenemos que seguir cuidando de la policía también afuera».

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