El Tábano Digital dialogó con la presidenta de la Asociación Civil Ciencia Sativa, Gabriela Calzolari y con la trabajadora de INTA Patagonia Norte, Mariana Amorosi para conocer los detalles de lo que será la primera plantación de Cannabis, con fines medicinales, desarrollada por una organización civil y con apoyo estatal.

Dos hectáreas del Alto Valle es la superficie designada para la primera plantación experimental de Cannabis con fines terapéuticos, científicos y de investigación que se realiza a partir de un proyecto presentado por Ciencia Sativa que sumó el apoyo de la diputada nacional Silvia Horne para que la ONG y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria –INTA- Regional Patagonia Norte, puedan concretarlo.

Ciencia Sativa (que significa cultivada) surgió poco antes que se sancione –por unanimidad de ambas cámaras- la ley nacional 27.350 que regula la investigación médica y científica del uso medicinal de la planta Cannabis y sus derivados. Gabriela Calzolari cuenta la trayectoria de esta ONG oriunda de Bariloche:

A diferencia de lo que ocurre en Jujuy, donde el proyecto es desarrollado por una empresa privada norteamericana, lo que ocurre en la Patagonia es parte de una decisión institucional para que sea el Estado quien fomente y garantice el acceso legal del aceite y otros derivados del Cannabis para quienes lo necesiten.

“La plantación no arrancó”, subraya Gabriela Calzolari y esto ocurre porque se están cumpliendo con todas las instancias exigidas por ley para validar la producción. “En cuanto a los pasos que se requieren para que la plantación esté funcionando, son tres fundamentales. Recién tenemos el primer aval del Ministerio de Salud de la Nación y es una de las primeras aprobaciones que necesitamos para sembrar las semillas, donde nos especifican si nuestro proyecto se enmarca dentro de la ley de cannabis medicinal. El segundo paso es el aval del Ministerio de Seguridad de la Nación quien tiene que decirnos los requerimientos respecto a la seguridad del predio y el tercer paso es la habilitación del INASE (Instituto Nacional de Semillas) con respecto a las semillas que tenemos que importar.”

Mariana Amorosi, explica que si bien el INTA desarrolla e investiga en todo el país, reconoce que en relación a este tema faltan espacios para la investigación por eso es importante el aporte de Ciencia Sativa que tiene amplia experiencia en el uso medicinal de la planta. También remarca que al ser un cultivo experimental será a cielo abierto y en invernadero para conocer el crecimiento de la planta y su desarrollo ya que no hay otro cultivo en la zona ni en el país, excepto en el norte argentino. Amorosi afirmó que la decisión de apoyar está política pública fue de la Regional Patagonia Norte y avanzar hacia nuevos proyectos dependerá de cada Instituto.

Cuando preguntamos si la declaración de Interés sobre este proyecto que hizo Diputados era un gesto para comenzar a avanzar hacia una nueva legislación Calzolari aclaró que la declaración de interés “No quiere decir que la legislación nacional haya cambiado, sigue penalizando y criminalizando a las personas que cultivan Cannabis para fines personales, medicinales, espirituales o cualquier otro uso que la población disponga.” Gabriela fue más allá y aseguró: “Tenemos que lograr un cambio en la ley de drogas que penaliza, criminaliza  y persigue a los consumidores del Cannabis y otras drogas. Consideramos que se gasta una millonada de dinero en las causas penales por consumo y tenencia de cannabis principalmente y que la regulación del autocultivo como se está dando en muchos países como Canadá, Uruguay, Alemania, Holanda se tiene que dar acá en Argentina.”

Ciencia Sativa forma parte del comité ejecutivo que busca acordar la regulación legal del Cannabis y para eso establecieron “cinco puntos a trabajar no solo con la ley de drogas sino también con la modificación de la ley medicinal que hoy quedó muy corta para la realidad y las prácticas que se vienen llevando en el país. El aceite, el Estado lo tiene que importar y solo pueden acceder legalmente aquellos que tienen Epilepsia refractaria. Ni siquiera está el 80% de las personas que se podrían beneficiar con Cannabis.

Calzolari anunció la publicación de un protocolo elaborado por INTA para continuar los lazos de cooperación a partir de la experiencia en la Patagonia.

Para concluir, la presidenta de Ciencia Sativa comentó que seguirán acompañando y capacitando a usuarios del Cannabis para “poder abastecerse y tener sus propios aceites” además de aportar y compartir saberes en redes tejidas por profesionales de distintas áreas.

Antes de sancionarse la ley 27.350, de cada 10 consultas médicas, 3 o 4 se referían al consumo medicinal del Cannabis. Después de la ley, 8 de cada 10 consultas médicas son por los distintos usos del Cannabis.

Asociación Civil Ciencia Sativa

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