Un vecino de San Martin de los Andes se comunicó con El Tábano Digital para relatar el violento hecho que sufrió el domingo mientras caminaba con su perra por la cuesta “Raúl Sepúlveda”, cuando un sujeto armado le disparó a la mascota, sin mediar palabra, acusándola de entrar a su propiedad.

Son tres amigos los testigos de este hecho. Un grupo de deportistas que viven en San Martin de los Andes hace veinte años y que, lamentablemente, no es la primera vez que son corridos de un sendero de uso público “a los tiros”. Tampoco son los únicos: “desde que contamos lo que nos pasó nos llegan audios de otros vecinos y vecinas que nos cuentan que les ocurrió lo mismo atrás de Chacra 30 y en otros lugares” dice uno de ellos que elegimos no nombrar para preservar su identidad y por temor a represalias.

El domingo, pasado el mediodía, comenzaron la caminata por la calle Los Álamos. Subieron 6 kilómetros con calles tapadas de nieve y cuando el camino ya se tornaba descampado la perra de uno de ellos se le escapó tras un piño de ovejas que se encontraba sobre la calle “estaban fuera de la propiedad privada”, cuentan los chicos. “Los animales entraron a una estancia de la zona y segundos después, escuchamos un tiro. La perra lloró y salió con las ovejas quedando otra vez todos los animales fuera de la estancia. Y ahí es cuando vemos a un señor que no logramos identificar pero que nos dice muy enojado que la perra quiso ‘atacar a mis animales’ cuando la perra no podría hacer eso, es una cachorra tamaño mediano que la adoptamos hace poco porque la dejaron en la calle”, dice angustiado, uno de ellos. “Teniéndolo a 20 o 30 metros, este señor nos dice que nos vayamos, que no podemos estar ahí y que nos llevemos a la perra mientras nosotros le decíamos que se nos había escapado. En ese momento vemos que agarra de costado la carabina y nos asustamos, nos fuimos.»

La flecha indica el pinar que atravesó la perra y donde fue atacada

«Cuando llegamos a la Vega San Martín nos damos cuenta que la perra había sido baleada.” El relato no continua, el vecino se quiebra y cuenta que la perra es de su hijo por lo que la desesperación por salvarla lo llevó a bajar en su auto hasta el casco céntrico para buscar una veterinaria de guardia. Al no encontrarla pidió auxilio a la Policía y a unos Bomberos. En ambos casos, el vecino afirma que nadie se ocupó de ayudarlo y no hicieron más que pedirle sus datos. Finalmente, logró que una médica la atendiera y le dijo que la bala había entrado y salido. “Está viva de milagro, no le tocó ningún órgano ni la columna pero la bala fue a la altura de la cabeza. Apuntó a matarla.”

“Lo que quiero que quede claro es que no podemos naturalizar estas cosas porque con todas las personas que hablamos nos dijeron muy livianamente ‘Sí de ahí te sacan a los tiros’. Yo lo que quiero visibilizar es que esto ya pasó, entonces, qué tenemos que hacer? No ir más? Por qué tenemos que aceptar que hay lugares públicos por donde no se puede pasar? Y si en lugar de pegarle un tiro a la perra nos daba a nosotros? Esto ya lo vivimos con Cristian González. No queremos que haya otro Cristian González.»

Desde esta redacción esperamos que una autoridad se haga cargo y acuda al lugar e investigue al agresor. No queremos más agresiones por intentar disfrutar del territorio que habitamos, de la naturaleza que nos rodea. Algunos pocos no pueden evitar que lo hagamos.

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