Escrito por Facundo Vásquez Herrera

No me voy a abocar en rastrear los nuevos y patéticos nombres que han surgido en base al trabajo en casa. Disculpen a todas y todos, si desde el vamos ya comencé con una negativa. Es la pandemia. Antes que nada, quisiera mandarles un fuerte abrazo a todas, todos y todes los laburantes de la salud que hoy están jugándose la vida por sostener esto que es increíblemente insostenible desde muchos aspectos.

Es su trabajo, lo sé. Pero hoy más que nunca se prueba su valía y también la real importancia de sostener un sistema de salud público con mayor y mejor calidad de recursos. No voy a parafrasear al presidente, pero a esta altura está claro que la vida es mucho más importante que cualquier tipo de billete.

Si, pienso enfocarme en los muchos y muchas que aún con la pandemia, aún con la ceniza, con el corralito, con el apocalipsis zombie, ah eso todavía no, aún a pesar de todo son los que día a día sufren la desigualdad en cada rincón del país y del territorio porque no. En dicha desigualdad laboral se podrían enumerar algunos de las grandes formatos comunes de empleo: Laburo en negro, laburo donde solo se declara la mitad o menos de horas trabajadas, despidos injustificados, contratos mentirosos adulterados por abogados tranfugas, laburo esclavo, acoso constante de jefes, abusos del personal para con compañerxs, falta de laburo, pésimas condiciones laborales, en definitiva: laburos de mierda. Imaginense que con el discursito de “agarrá la pala vago”, “antes laburabamos 28 horas seguidas”, “planeros, no quieren laburar”, “se embarazan para no trabajar”, “hay que ganarse todo en la vida”(Meritocracia), discursos célebres para mentes conformistas que solo pueden cuadrar bien en un sistema que solo busca consumidores, a mi entender.

Cuando está comprobado con estudios que el trabajador/a, mejora notablemente su desempeño en condiciones favorables, pero no el latigazo va mejor. Incluso, en jornadas de 4 horas se ha aumentado la producción y el bienestar de les trabajadores, que además pueden estar más tiempo con sus familias, por que al fin y al cabo  ¿Para qué se trabaja sino es para disfrutar la familia y la vida?

 En este contexto tan delicado, los llamados “trabajadores independientes” necesitan más que nunca que las personas les tiendan una mano, porque a pesar de que son vapuleados por el sistema que intenta borrarlos del mapa, son los que intentan diariamente zafarle a esta escaramuza del capital. Son infravalorados a pesar de su esfuerzo y calidad en la producción. Y al no poder salir a ofrecer su producto o servicio, están atades de pies y manos.

 En un par de palabritas el reconocido actor Ricardo Darín decía hace poco, que al capitalismo le está yendo mal porque la gente está consumiendo lo esencial, no compra de más. Cierto o no, la plata no alcanza, así como nunca alcanzó. No alcanzaba con Macri, nose como les iba con Cristina pero seguro que económicamente mejor seguro. Entonces, si hacemos un poquito de hincapie en eso, en que la desigualdad está y estuvo siempre, lo que nos debería pasar es alcanzar un mínimo de análisis donde nos planteemos, de manera seria y honesta, 

¿Que hacemos como sociedad para dejar de pensar sólo individualmente como nos salvamos? Y poder construir colectivamente un mundo/sociedad/pueblo/territorio mejor/nuevo/igualitario/inclusivo/sustentable, etc, etc, etc.

Una pandemia, toca tu puerta. Llega y dice, te vengo a cagar todo lo que venías haciendo. Vos pensas, ah no era mucho o si. Pasa más de un mes. La economía colapsa, la salud colapsa, las vidas colapsan, las villas, las barrios bajos, todo. ¿Qué hacemos?

Feliz día de les trabajadores, que les encuentre en sus casas a quienes aún no puedan circular y en buena salud emocional y física a quienes se desempeñen en alguna tarea que les obligue a salir a la calle en esta pandemia. Mucha fuerza y a pensar un mundo nuevo.

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