Estados Unidos está en llamas, hay protestas en todos los estados del país, pero no solo es en Estados Unidos, en Latinoamérica, en Europa, en Australia. Todo bajo la misma consigna, basta de Racismo Institucional, y nos referimos a institucional cuando son las entidades estatales las que las aplican, hay que ser claros con esto, ningún racismo está bien, pero es mucho más grave cuando el estado abala el comportamiento segregante de sus funcionarios, ya sea en frente a trámites burocráticos, solicitudes frente a los gobiernos, salud o como en el caso de George Floyd, la policía.

Iniciemos hablando de que fue lo que paso con George Floyd, un afroamericano ciudadano de Minneapolis, Minnesota. Acusado, sin pruebas, de falsificar cheques; El 25 de mayo, Floyd entro en un negocio de la ciudad a adquirir un producto con un cheque, el cual el encargado del negocio le pareció falso, por lo cual llamo a la policía para que detuvieran a Floyd, 4 policías llegaron a la escena y arrestaron violentamente. El oficial Derek Chauvi, puso a Floyd contra el piso boca abajo, lo esposo, y apoyo su rodilla sobre su cuello durante 8 minutos y 46 segundos, en este lapso de tiempo, Floyd reitero en varias ocasiones que no podía respirar, todo esto estaba siendo grabado por la población con sus celulares. Finalmente, el hombre de raza negra murió por asfixia traumática.

En pocas horas el video que grababa un espectador se hizo viral, los cuatro oficiales despedidos al día siguiente, y ese mismo 26 de mayo, se iniciaron las primeras protestas pacíficas en el lugar de los hechos, la indignación fue creciendo cuando la autopsia oficial dijo que no había pruebas de que haya muerto por asfixia, cuando claramente en el video se ve el accionar abusivo del oficial, y reiteradas suplicas de los presentes porque lo levanten del suelo. El comportamiento por parte de la policía radicaba en la raza del detenido, acusaron muchos de los espectadores. Las protestas empezaron a tomar tonos violentos en los siguientes días, cuando la población irritada decidió vandalizar negocios y un recinto policial. Se dio pruebas de un video donde los policías incitan a la gente a el saqueo, claramente como forma para justificar la violencia que necesitaban usar.

Este no es un caso aislado, se suma a otras muertes este año, Ahmaud Arbery, asesinado mientras salía a correr una mañana. Brehona Taylor, abaleada mientras dormía por policías sin uniforme. Oscar Grant, que fue asesinado en el metro mientras paseaba con amigos. Ninguno de ellos portaba un arma, ninguno de estos casos se pudo justificar. El gran denominador, son gente de raza negra, y es que hay que entender que Estados Unidos es un país que entro en guerra por que la mitad de su población defendía la esclavitud. La reacción popular por esta situación a llevado a que en medio de la pandemia se extienda un sentimiento de indignación y rabia a lo largo del país, las protestas se han vuelto multitudinarias y tras la respuesta violenta por parte de Donald Trump, el conflicto social se ha vuelto en una caldera a punto de estallar.

Imbram Kendi, evidencio en su Twitter lo claro del racismo institucional, en abril de este mismo año, un sector de la población en Estados Unidos salió a protestar en contra de las medidas de confinamiento, en camionetas enormes, armados con fusiles de combate, con chalecos antibalas y en su mayoría blancos y rubios. Pero imagine que hubiese pasado si estas personas, armadas protestando hubiesen sido negras, en minutos se hubiese desplegado la guardia nacional para detener estos actos de terrorismo. Claramente, la respuesta de la policía a las protestas a sido desmedida, disparando balas de goma y gases lacrimógenos a manifestantes pacíficos. Trump a dictado el toque de queda y a desplegado a los militares, la población lo desafía manteniéndose en las calles.

Lo más relevante de esta situación es que no es un hecho distante, el fervor social por el racismo institucional se ya ha empezado por nuestras tierras, no muy lejos, en el territorio del otro lado de la cordillera, la policía ha demostrado su abuso contra la población durante las protestas en Chile a finales del año pasado, en Colombia, el asesinato de un joven durante las protestas por parte de la policía dejo solamente un decreto que prohibía el uso, de la escopeta particular con la se le disparo al estudiante. Y para no ir más lejos, esta misma semana en el Chaco, el policía violento a una familia Quom, ingresando a sus casas y abusando de 2 mujeres. Queda demostrado que la Policía en el mundo es una institución Racista y Corrupta.

Este último suceso deja pone sobre la mesa una cuestión muy particular dentro de nuestros territorios, y es el abuso contra los pueblos originarios, que, vistos bajo esta lupa, son evidentemente casos de racismo. Nuestra población no tiene una influencia negra como si la tienen los Estados Unidos, en nuestro territorio las comunidades son discriminadas por su raza, despojadas de su territorio, el asesinato de Rafael Nahuel y de Camilo Catrillanca fueron otros actos de este racismo institucional, los oficiales que tomaron la vida de estos jóvenes no fueron juzgados con el rigor de la ley, sino que fueron protegidos por la institución.

Las experiencias alrededor del mundo con policías robando, maltratando y abusando se repiten con tanta facilidad que es innegable la necesidad de transformar esta institución, es hora de que pongamos la lupa en cambios urgentes, porque si bien siempre los que nos gobiernan prometen no permitir el abuso, la fuerza pública queda reservada para servir a los intereses de los poderosos, para recordarnos que no podemos pensar en contra de ellos. Y que si perteneces a una minoría, no tenes derecho a quejarte y si te quejas, mano dura y plomo vas a ver.

Escrita por: Andres Archila

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