El 25 de noviembre de 2017, se llevó adelante el segundo desalojo violento a la comunidad Lof Lafken Winkul Mapu, en la provincia de Río Negro. Por orden del juez federal Gustavo Villanueva, ingresaron en el territorio más de 300 efectivos que desataron la brutal represión en la que el prefecto Pintos (del grupo Albatros) fusiló cobardemente a Rafael Nahuel Salvo por la espalda e hirió a dos jóvenes mapuche cuando intentaban protegerse de los disparos en la montaña.

Hoy, a tres años del cobarde asesinato de Rafa, organizaciones como la Multisectorial contra la represión de Bariloche afirman que:

«Debemos denunciar que:
*El Prefecto Francisco Javier Pintos, sigue en libertad. La Cámara de Roca dictó la falta de mérito para su procesamiento.
* Lautaro González Curuhuinca, quién bajó el cuerpo de Rafa en busca de ayuda, es perseguido por la justicia federal, acusado de sedición y hace más de dos años debe mantenerse en la clandestinidad.
*La familia no fue respetada ni escuchada por el estado en su reclamo por Verdad y Justicia.
*La gobernadora Arabela Carreras y el senador Alberto Weretilneck, fieles representantes de un poder político violento y bestial que resguarda los intereses de los poderosos por sobre el derecho a existir de los pueblos, no han acompañado desde su responsabilidad política el reclamo por Justicia.
*El estado no ha asumido su responsabilidad política por el asesinato de Rafa, la represión y persecusión al pueblo mapuche.
* El poder judicial ha operado sistemáticamente para obstaculizar el avance de la causa y la posibilidad de juzgar a los asesinos.»

Otra de las organizaciones, como lo es el «Espacio de Articulación Mapuche y Construcción Política» declaran: «En la ciudad –de la que Rafael Nahuel era vecino- el gobierno municipal es el gran ausente en todos los conflictos que se avivaron en los últimos tiempos, al ignorar olímpicamente que se trata de un municipio intercultural, más allá del laberinto jurisdiccional que sólo sirve para atender los intereses de la clase propietaria barilochense. No perdemos de vista que la jauría de racistas y xenófobos comenzó a ladrar cuando la actual gestión nacional hizo saber que no reprimiría las demandas territoriales de los pueblos indígenas. Sabemos que la Sociedad Rural de Bariloche, la Cámara de Comercio y hasta burócratas sindicales de penosa trayectoria se indignaron, al trascender que Parques Nacionales estaba dispuesto a restituir hectáreas a la comunidad Lafken Wingkul Mapu en la zona de Villa Mascardi.»

Con las irregularidades propias de las causas en donde el estado tiene responsabilidad, sin avances, sin detenidos, con la criminalización solo al pueblo mapuche y con la pretención de que gane el olvido, el estado argentino no podrá evitar la memoria que se agita en wall mapu, donde el rostro del Rafa Nahuel se estampa en barrios, banderas y es ahora una semilla que sigue germinando en la memoria reciente de los pueblos que luchan.

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