Por: Malena Pell Richards*

Durante la segunda quincena de mayo y primeros días de Junio, la red GEMAS[1] realizó conjuntamente con otras organizaciones, grupos y colectivos indígenas un informe llamado: Impacto social y propuestas de los pueblos originarios frente al aislamiento social obligatorio por COVID-19. La motivación para la realización del mismo ocurrió al considerar las preocupaciones y problemáticas que enfrentan los pueblos originarios como particulares. El mismo, no forma parte de un reporte “oficial”, ni tampoco ha sido solicitado por una institución de gobierno, sino que ha sido elaborado voluntaria y autónomamente. En sus páginas, incluye datos proporcionados por familias, comunidades, organizaciones y personas indígenas que se encuentran en Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, Córdoba, Formosa, Mendoza y Buenos Aires. La información relevada fue aportada por personas que se identifican a sí mismas como mapuche, mapuche-pehuenche, tehuelche, mapuche-tehuelche, selk’nam, haush y selk’nam-haush, qom, comechingon-kamiare, sanaviron y ranquel; y también –en el caso de las personas y familias migrantes– como diaguita, guaraní, comechingón/henia/camiare, wichi, aymara, quechua y kolla. En total, alrededor de 89 comunidades, organizaciones y/o referentes de las mismas fueron consultadas, no obstante, el informe no incluye a todas las comunidades de las provincias mencionadas, aunque sí constituye una suerte de muestreo producido con extremos cuidado, dedicación, responsabilidad y compromiso.

Entonces, el principal objetivo de este informe ha sido colaborar con la formación de un pensamiento que tienda cada vez más a trabajar en conjunto con la diversidad y las heterogeneidades locales y con perspectivas de mundo diferentes. Por ello, advierte sobre problemas de larga data que profundizó la cuarentena por la pandemia del COVID 19 y destaca otros derivados de esta coyuntura. El Estado argentino tiene una deuda histórica no resuelta con los Pueblos Originarios, pero, hablando regionalmente, un punto de partida compartido expresado en el informe, ha sido aquel que contempla que las comunidades tienen una larga experiencia en sobrellevar las dificultades de formas autónomas y haciendo uso de solidaridades dentro del Pueblo mapuche y mapuche-tehuelche. A pesar de esta trayectoria, quienes han participado brindando información en este informe, coincidieron al destacar las diversas dificultades –según condiciones sociales diferenciales– que se van presentando en relación con las ausencias estatales o con las medidas tomadas en contexto de emergencia.

Por eso, además de sistematizar la información relevada, la realización del informe también se orientó a arbitrar los medios para que la misma llegue a los organismos del Estado encargados de diseñar, gestionar y evaluar las políticas públicas. Algunas de las propuestas en zonas cercanas han sido concretas por un lado, y por otro, de carácter más amplio. Seleccionando solo algunas, tenemos por un lado, la implementación de una Ruta Digna, elaborada por una de las mujeres de la comunidad mapuche Ranquehue (en cercanías a Bariloche) “entre espina y espina” mientras recolectaba mosqueta. La misma, surge de sentir la necesidad de colaborar con la solución de necesidades en tiempos de crisis. El objetivo sería poder llevar alimentos, leña, u otros artículos de primera necesidad, a las zonas más alejadas de las ciudades por medio del intercambio o Txafkintun. Por otro lado, este contexto iluminó cuestiones que, aunque siempre estuvieron, ahora se prestaron para reflexionar desde una perspectiva que conoce y sabe de otras formas de pensar y actuar posibles. Esto puede ser resumido en las palabras de un integrante de la comunidad Waiwen Kürruf en Río Negro, Hugo Aranea: “En la sociedad dominante se plantea la vida ante todo‟, pero en el marco de este sistema es bastante relativo el tema. ¿La vida para qué? ¿La vida de quienes?” .

En conclusión, lo que este informe también ha permitido poner en evidencia es que, muchas de las proyecciones planteadas y señaladas como necesarias, no refieren exclusivamente a los Pueblos o personas Indígenas, sino que interpelan a todxs a reflexionar sobre el orden social existente. Esto ha sido con claridad enunciado de la siguiente manera: “Que esta situación cuando pase sea un buen aprendizaje para todos, para que haya la menor cantidad de diferencias económicas y clasistas. Después diferencias humanas hay y creo que eso es de cierta forma una fortaleza, pero que ya deje de haber esa cuestión de que yo quiero tener más, pero que no le quiero dar lugar a otro. Y después dejar de llevar adelante actividades que le hacen mal a la tierra, porque si le hacen mal a la tierra, le hacen mal a todos”. Estos pensamientos y posicionamientos, como el expresado por Ceferino Muñoz, de la comunidad Raquithue invitan a repensar las desigualdades que nos atraviesan como sociedad, y a su relación con un sistema productivo que pone en riesgo a todas las vidas que habitan en el territorio, más allá de la coyuntura por la pandemia actual, pero pensadas desde el contexto provocado por la misma.


[1]  La red GEMAS está integrada por investigadorxs y estudiantes de Antropología Social, m ayoritariamente, pertenecientes a seis universidades nacionales argentinas que nuclean varios institutos de investigación. https://gemasmemoria.com/

*Antropóloga (IIDyPCa/UNRN-CONICET) e integrante de la red GEMAS.

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