En diálogo con El Tábano Digital, el intendente del Parque Nacional Lanín, Salvador Vellido, explicó cuáles serían las opciones para solucionar el conflicto entre la comunidad Curruhuinca y la familia Casanova por las tierras del paraje Pil Pil.

El Tábano Digital: ¿Qué es lo que desata el conflicto?

Vellido: Con la promulgación del Congreso de 1989, se reconoció la propiedad comunitaria de las comunidades. En 1993, se dio el título de propiedad a la comunidad Curruhuinca de las tierras del paraje Pil Pil.

En el marco de esa ley hubo pobladores criollos que estaban asentados en tierras de las comunidades que desde Parques Nacionales se ofreció reubicar en otros predios. Una rama de la familia Casanova accedió a la reubicación y otra parte no. Entonces ellos están viviendo en el paraje Pil Pil dentro de la propiedad comunitaria de la comunidad Curruhuinca.

En ese marco de conflicto en el territorio, entran en juego las relaciones personales, la convivencia. Esta situación ha tenido ciclos de mayores o menores tensiones, a lo que se le suma el desarrollo demográfico de cada una de las partes. En este último tiempo hubo un disparador, que no sé cuál fue, que desató una escalada en la tensión entre ambas partes.

El Tábano Digital: ¿Cuáles son las características de las tierras en disputa y qué rol tiene Parques Nacionales en ellas?

Vellido: Estas tierras están en jurisdicción de Parque Nacionales y fueron restituidas a la comunidad Curruhuinca. Siendo que es en estas tierras donde está el conflicto, como Parques tenemos una responsabilidad política: tomamos la decisión de ayudar al diálogo para abordar un camino de solución definitivo. En el acuerdo al que se llegó ayer establecimos que comenzaremos con las reuniones la semana que viene.

El Tábano Digital: ¿Cuáles pueden ser vías posibles de resolución de la problemática?

Vellido: Hay dos posibles salidas al conflicto: uno es que la familia Casanova se queda en ese lugar porque la comunidad Curruhuinca así lo decidiera y Parques Nacionales podría compensar esa situación; y el otro camino sería una reubicación de la familia Casanova en otro lugar. Los dos caminos son difíciles, pero son las dos opciones que se ven posibles para construir junto con la comunidad y la familia un camino de solución definitivo.

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