Autores: Graciela Maragliano y Marcelo Impemba

Con la reciente declaración del Volcán Lanín como Sitio Natural Sagrado del Pueblo Mapuce (Resolución N°484 – 2022 del Directorio la Administración de Parques Nacionales que luego fue revocada por el Ministerio de Medio Ambiente), como en su momento (2014) fue el izamiento de la bandera mapuce «wenufoye» en el centro cívico de San Martín de los Andes, estos hitos
reivindicatorios han generado como contrapartida un discurso racista y xenófobo sobre los pobladores, comunidades y organizaciones mapuce.


Desde su fundación como parte culminante de la denominada Conquista del Desierto, hasta llegar a ser una ciudad turística, el problema mapuce surge como algo externo a la realidad socioeconómica y política de San Martín de los Andes, vivido como conflicto por sectores relacionados con el poder. No se puede desconocer la implementación de prácticas discriminatorias hacia los pobladores mapuce y no mapuce.

Una ciudad que contradictoriamente se autodenomina “intercultural” desde los primeros párrafos de su Carta Orgánica, reconociendo la prexistencia ancestral del pueblo mapuce, sostiene los mismos argumentos que definieron las identidades y alteridades de los grupos indígenas en el último siglo: prevalece lo homogéneo sobre lo diverso e integra lo indígena – mapuce en una concepción basada en el sometimiento y la discriminación: de origen extranjero – chileno-, no tienen iniciativa o interés alguno en incorporarse a “la modernidad” y viven del Estado, reforzando la idea de sujetos pasivos, acostumbrados a la ilegalidad.


La conflictividad mediática y política originada con la declaración de Sitio Sagrado el pasado 3 de agosto del corriente año, expone un territorio que disputa una complejidad de significados, valoraciones y prácticas asociadas al volcán, en el cual se manifiestan tensiones entre diversos actores.
En reconocimiento a los derechos de los Pueblos Originarios y en el marco de la mesa política de Co-manejo en el Parque Nacional Lanín, desde el año 2007 se comienza a realizar anualmente la ceremonia Gejipun o Guellüpun Zugu en la base del Volcán Lanín.

Para el pueblo mapuce es un ámbito de fortalecimiento y retroalimentación de su conocimiento con Ixofijmogen (biodiversidad). El volcán Lanín o Pijañ Mawiza Lanün como se denomina en mapuzungún -la montaña sagrada de energías e importancia espiritual, ambiental y cultural-, se encuentra atravesado por diversas significaciones y disputas de sentido en torno a su carácter sagrado para las comunidades mapuce y como hito patrimonial y emblemático para la actividad turística, los montañistas y los Estados (nacional y provincial).


La apropiación de los significados y valoraciones que hace el Estado del volcán como elemento patrimonial se desplaza en varios sentidos, con fines políticos, identitarios y económicos, donde lo significados mapuce son reconocidos o funcionan como una singularidad “folclorizada” e identitaria regional.
En consecuencia, las formas de valoración y significados del volcán Lanín tensionan entre paradigmas de carácter simbólico-cultural, utilitario-funcional y de naturaleza ecologista. Si bien el volcán se avizora para el Estado como un dispositivo crucial en la construcción de identidad, su apropiación genera una serie de conflictos y negociaciones entre los distintos agentes. Las tensiones entre los actores sociales no son novedosas, sin embargo, se reactualizan constantemente. Las prácticas y reclamos mapuce son percibidos como una alteridad amenazante, y se reafirma la construcción de un ellos-nosotros


La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) establece “los lugares sagrados (incluyendo los lugares y paisajes naturales sagrados) pueden ser reconocidos potencialmente como componentes legítimos de los sistemas de áreas protegidas” (UICN, 2008)


1.La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), fundada en 1948, agrupa a Estados soberanos,
agencias gubernamentales y una diversa gama de organizaciones no gubernamentales, en una alianza única: más de 1000
.

Según establece la UICN, en ocasiones países y territorios -donde toda la naturaleza es sagrada-, las áreas protegidas pueden formar entidades más pequeñas como parte de Lugares naturales sagrados (UICN, 2008:73). También destacan en sus directrices, que debe haber “gestores locales”, con la
misión de velar y asegurar la protección de los valores espirituales protegidos junto con el patrimonio natural, aclarando que nunca dejan de pertenecer al área protegida involucrada.
A nivel mundial, se considera que los lugares naturales sagrados “…han estado proporcionando una conservación eficaz de la biodiversidad, a menudo durante siglos (…) cuando existen en áreas protegidas tienen que ser incluidos completamente en las estrategias de gestión en conformidad con los correspondientes grupos religiosos o comunitarios.” (UICN, 2008:75)
La UICN fija que la inclusión o no de un lugar sagrado concreto en el sistema de A.N.P, depende de los deseos del grupo étnico/religioso involucrado, y deben estar en relación con los objetivos de gestión del área protegida, aceptando todas las partes intervinientes mantener la biodiversidad junto a los valores sagrados, significativos e identitarios del lugar. Determinan explícitamente que esto es posible, “…si se aborda conjuntamente sin fronteras ideológicas, físicas o institucionales”, en un proceso que
integra el conocimiento y la sabiduría en la conservación de la biodiversidad y que conduce a la interculturalidad.


La categoría propuesta no implicaba en los hechos una cesión de jurisdicción o de derechos de posesión, tampoco que el volcán deje de ser público. Esta posición no significa que las comunidades mapuce se interesen en el denominado “cobro de ingreso” al volcán o directamente “apropiarse de un
recurso que es de todos los neuquinos” como expresara Omar Gutierrez, el actual Gobernador de la Provincia de Neuquén, aseveraciones mediatizadas y manipuladas que distan de las condiciones de Sitio Natural Sagrado.
En el Estado provincial, lo originario es incorporado dentro del imaginario para ser políticamente neutralizado a través de su folclorización, cosificación y mercantilización. Como explica Rodríguez de Anca (2013), existe una construcción retórica que implica un proceso de apropiación de sentidos, y
se recontextualizan en función de la construcción de la “neuquinidad” (Rodríguez de Anca. 2013:27).


El volcán se resignifica y valora como elemento identitario, un “recurso de todos”, que se fundamenta por su función en la construcción del “ser neuquino”.
Son en estos momentos de visibilización, como el izamiento de la wenufoye en la Plaza San Martín, la temporada invernal en el Cerro Chapelco o la declaración de Sitio Sagrado al Pijan Mawiza – Volcán Lanín, cuando se recrea la construcción de una alteridad amenazante, que se manifiesta en una construcción polar ellos-nosotros, en la que violentamente se definen (y redefinen) distancias sociales, económicas y culturales.


Un cambio generacional que confronta la oposición o rechazo de ciertos pliegues políticos en forma asociada con las distintas organizaciones -no gubernamentales o empresariales de medios-, que evite otro proceso de estigmatización y reconstrucción de una frontera interna, que delimitó y
posteriormente segregó históricamente a sectores de su población, en particular de ascendencia mapuce.


La declaración de sitio sagrado del Pijan Mawiza / Volcán Lanín-, representaría un profundo cambio de reconocer la potencialidad que tienen los pueblos indígenas para el diseño y ejercicio de una alternativa integral y diferente sobre el desarrollo territorial, con articulaciones interculturales entre la
sociedad y el Estado argentino.

Bibliografía consultada:


miembros diseminados en cerca de 160 países, Argentina incluida. Como Unión, la UICN busca influenciar, alentar y
ayudar a los pueblos de todo el mundo a conservar la integridad y la diversidad de la naturaleza, y a asegurar que todo
uso de los recursos naturales sea equitativo y ecológicamente sustentable. Website: www.iucn.org

Giménez, G. (2001). Cultura, territorio y migraciones. Aproximaciones teóricas. Revista Alteridades,
11, (22), (pp.5-14). Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. Departamento de Antropología. México Rodríguez de Anca, A. (2013). Políticas culturales y colonialidad. Acerca del régimen de visibilidad del Pueblo Mapuche de Neuquén. En C. Crespo (Comp.) Tramas de la diversidad. Patrimonio y Pueblos Originarios (1), (pp. 21-39). Ed.
Antropofagia. Buenos Aires. Argentina.
UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). (2008) Directrices para la aplicación de las categorías de gestión de áreas protegidas.
https://portals.iucn.org/library/efiles/documents/paps-016-es.pdf
UICN (s/f). Sitios Naturales Sagrados. Directrices para Administradores de Áreas Protegidas. Grupo de Trabajo en Valores Culturales y Espirituales de las Áreas Protegidas. Programa Hombre y Biosfera
de la UNESCO.

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