El Movimiento Al Socialismo (MAS) logró la mayoría en las elecciones del pasado 18 de octubre en el territorio plurinacional boliviano. Así, Luis Arce fue electo como presidente con un 54,1% de las mesas escrutadas.

Para poner en contexto esta victoria electoral es necesario revisar el proceso político por el cual ha pasado el país en los últimos años. Y es que para quienes veían en el 2019, el golpe de estado, como el final MAS en el poder, hoy queda más claro que nunca la popularidad del partido entre la población. Luis Arce, exministro de hacienda del depuesto Evo Morales, fue calificado como el autor intelectual de las políticas económicas que llevaron al país al crecimiento exponencial que tuvo durante las últimas décadas.

Un país que vivió la explotación sistemática de su territorio desde los tiempos de la conquista, donde el furor por la plata y los minerales preciosos, por parte de la corona española, marcó las bases de una sociedad desigual que se sostuvo hasta principios del siglo XXI. La inversión estadounidense en los 50´s y 60´s marcó el destino de un país endeudado y que le permitía al imperio estadounidense la explotación de petróleo en territorio boliviano, y en las décadas posteriores, dictadores y representantes del neoliberalismo mantendrían un poder opresivo y racista contra la población indígena del país.

Tras salir de la guerra fría, y con la preocupación de cómo mantener el poder hegemónico en la región, Estados Unidos inicia su “Lucha contra las drogas” y exige al gobierno boliviano la prohibición del cultivo de la hoja de coca en todo el territorio. Los malestares sociales no se hicieron esperar y ya por los 2000 la población campesina se convoca para enfrentar estas políticas arbitrarias que penalizaban su cultivo honrado y ancestral. Este es el comienzo de la carrera política de Evo Morales, como líder cocalero, se enfrenta repetidas veces al gobierno que preside Hugo Banzer y termina secuestrado por las fuerzas militares.

En los siguientes años asumirá nuevamente el neoliberalismo el poder y esta vez los movimientos sociales campesinos y sindicatos exigirán la nacionalización de los hidrocarburos del país, evidentemente las familias más ricas del país, ubicadas en Santa Cruz, se opondrán a estas exigencias lo que lleva a desordenes sociales que terminan en lo que se llamó la masacre de octubre negro, donde se enfrentaría el ejército opresor contra los manifestantes, dejando un saldo de más de 68 muertos y 400 heridos.

Evo se posiciona como líder indiscutible y es elegido con una abrumadora mayoría en el 2006, así nace el primer Presidente Indígena del país, un país donde más de del 50% de su población son de raíces originarias. El poder hegemónico genero una fuerte presión contra el gobierno de Morales, usando consignas claramente racistas, que ya estaban implantadas en el ADN de la población. Pero la popularidad de Morales no se detuvo, y aun que después de estar más de 18 años en el poder, muchos critican algunas de sus políticas, Evo es considerado el mejor presidente que ha tenido ese país.

Volviendo al presente, las políticas económicas del país, y aquí entra Luis Arce, fueron aplaudidas en toda la región, permitiendo un crecimiento de casi el 5% anual de la economía boliviana, llevando reformas educativas y económicas a los sectores menos favorecidos, y esta será una de las claves por las cuales Arce arrasa en los comicios y se posiciona como el presidente de Bolivia. Pero no hay que dejar de lado, que el golpe de estado del 2019, y por el cual se instaura un gobierno de facto presidido por la senadora de oposición Jeanine Áñez Chávez, fue uno de los gobiernos menos populares de la historia, desde la violenta quema de la Whimpala y su entrada con la biblia al palacio presidencial, la represión sanguinaria contra las manifestaciones, sus decisiones a nivel económico y el pésimo manejo de la pandemia mundial, termino de cerrar las filas que apoyaban a los Masistas.

Hoy por fin se han entregado los resultados finales de los escrutinios y nuevamente se instaura el poder popular indígena en el ejecutivo boliviano. Más de 3,209,184 personas votaron por el MAS, seguido por 1,705,788 votos de la Coalición Ciudadana.

En comunicación con FM Pocahullo Adriana Guzmán, integrante del Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia contó las expectativas que genera este triunfo en un pueblo que sabe luchar contra la opresión y que se une para frenar la violencia machista y racista.

 “Yo creo que hay muchas cosas que se esperan, pero para nosotras como feministas una de las cosas principales que venía marcado detrás del voto es justicia. Esperamos que salga Jeanine Áñez pero que no se vaya fuera del país, esperamos que vaya directo a la cárcel” dice Adriana y sostiene que el gobierno de facto tiene que ser investigados por “todos los daños al estado, todos los negociados del litio, la privatización de la empresa nacional de hidrocarburos, la ampliación de fronteras que se han acordado con los terratenientes que han financiado este golpe y recomponer el sistema de salud”

Guzmán,  explicó que dentro del feminismo existen diversas miradas pero se unen en un mismo compromiso: “El feminismo en Bolivia tiene dos vertientes una que hemos reconocido el golpe y las otras que no han reconocido el golpe o que justifican muchas de las cosas hechas por el gobierno de facto creo que también dentro del feminismo va a ser una gran discusión pero lo importante por ahora es pelear por las cosas que para nosotras son irrenunciables como la justicia, la lucha contra la violencia hacia las mujeres, que sea una prioridad del estado plurinacional no puede haber un vivir bien si las mujeres vivimos mal.”

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