Desde enero del año 2016 hasta marzo de 2019 las familias que acuden a comedores de todo el país, aumentó en un 71% según informó al Congreso el jefe de Gabinete Marcos Peña. San Martín de los Andes no es la excepción y aunque en algunos sectores del pueblo abunde la riqueza, la teoría del derrame aquí tampoco se aplica: a lo largo de este año, Desarrollo Social pasó de entregar 80 viandas por día a 120 y de adjudicar 86 bolsones mensuales a 180. Los merenderos que dependen de la CTEP también incrementaron sus porciones que garantizan la merienda a 300 niñas y niños.

El Tábano Digital habló con el subsecretario de Promoción y Fortalecimiento Comunitario, Carlos Inchauspe y con la encargada del sector Socio Comunitario de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular –CTEP- Patricia Aros. Cada responsable explica cómo trabajan en los barrios golpeados por el aumento de la pobreza, la falta de trabajo y la angustia de no poder proyectar una vida con las necesidades básicas garantizadas.

ETD.: ¿Cuántos comedores municipales funcionan plenamente?
CI: Nosotros tenemos el comedor Rohde “Pili Frugoni” y otro ubicado en Chacra IV. En Rohde estamos entregando 40 viandas y en el Centro Comunitario de Chacra IV aproximadamente unas 80 viandas. Calculamos que pasan unas 50 o 60 familias por día. Esto aumentó en los últimos años y en los últimos meses fundamentalmente, a principio de este año entregábamos 30 porciones en el centro y 50 en la Chacra IV.

ETD.: ¿Qué participación tiene el área de Fortalecimiento Comunitario con respecto a los merenderos de la Ciudad?
CI: Hay merenderos también pero no son sostenidos por el Municipio, pertenecen a algunas ONG (Organización no Gubernamental) y a la CTEP que tienen en los barrios Radales, Cantera, Julio Obeid y en Chacra 30. Desde el área de Comedores del Municipio, colaboramos con insumos como leche o frutas, ese es el aporte que se hace pero por ahora no hay merenderos Municipales.

ETD.: ¿De cuánto es la partida que se destina a la compra de los alimentos?
CI: Hace una semana se aprobó el pedido de aumento que se mandó al Municipio porque los precios variaron totalmente. Desde Desarrollo los insumos que se compran son para los dos comedores, para el Club de Día de Adultos Mayores y para los Centros de Desarrollo Infantil –CDI- Semillitas, Pichi Rayen y Cordones. Hasta el mes pasado el presupuesto para víveres secos estaba en 200.000 pesos y pasó a 400.000. De este presupuesto también salen los módulos alimentarios que son bolsones de alimentos secos que se entregan a las familias que se registran en las delegaciones de Desarrollo.
La selección se hace mediante una encuesta socioeconómica a través de las trabajadoras sociales de cada delegación y aquí (en la delegación central) se aprueban  los módulos alimentarios. Los módulos incluyen: fideos para sopa, tallarines, fideos para guiso, leche, salsa de tomate, lentejas, arroz, azúcar, yerba y caldo de verdura .

ETD.: ¿Solamente alimentos secos es decir que no incluye carne o pollo? ¿Esto esta supervisado por profesionales que contemplen la parte nutricional y  alguna necesidad específica de las personas que lo llevan?
CI.: No. Es un bolsón estándar donde se han puesto esos alimentos. Esto no está trabajado por nutricionistas, a diferencia de los CDI que sí hay un menú que se fija con comida saludable. Lo mismo ocurre con el Club de Día de Adultos Mayores en donde trabaja una nutricionista en base a las necesidades o la dieta que debe tener cada asistente.

ETD.: Mencionaste que para acceder a estos bolsones las personas deben responder a una encuesta. ¿Las trabajadoras sociales van a cada casa o son las vecinas y los vecinos quienes deber concurrir a cada delegación? ¿En que consta la encuesta y cuáles son las pautas que definen la asignación?
CI.: Las encuestas se hacen en cada delegación que son tres. Una es la del Centro que abarca todos los barrios aledaños; otra es Arenal que por radio corresponde al barrio Arenal, Jardín, Chacra IV, La Cascada y Villa Vega San Martín de ahí hacia arriba corresponde a la delegación Cordones de Chapelco.
Las trabajadoras hacen un relevamiento socioeconómico, requieren alguna documentación o puede también hacer una visita domiciliaria. Se evalúa la composición del grupo familiar, ingresos del grupo, quienes están con trabajo formal e informal, si pagan o no alquiler de la vivienda, el estado sanitario del grupo y si hay alguna patología o discapacidad. Todo se evalúa.

ETD.: ¿Tienen un límite de módulos para entregar?
CI.: No. Depende de la situación y la necesidad que se evalúa a partir de esa encuesta para otorgar los módulos alimentarios que pueden ser por tres o seis meses. Una vez que se cumple este período se hace una actualización para saber si hubo algún cambio y se puede mantener o retirar.

ETD.: ¿Registran aumento en la cantidad de personas que buscan alimentos ya sea en comedores o bolsones?
CI.: De los 86 bolsones que entregábamos a principio de año, pasamos a entregar  180 entre las tres delegaciones. Este año hubo mayor requerimiento de alimentos y el foco está puesto en esa ayuda porque alimentarse es lo primordial.

De enero a noviembre del año 2019, la cantidad de vecinos y vecinas que acuden a los comedores se incrementó en un 70%

“La idea es que la familia pueda ir a comer a su casa por eso años atrás iban a almorzar a los comedores pero es mucho más importante que lo hagan en el núcleo familiar. Nosotros queremos fortalecer la entrega de alimentos para que puedan elaborar la comida en su casa. Tenemos algunos chicos que no les da para volver a su casa a comer o les cuesta mucho ir y volver, entonces tienen la posibilidad de acercarse al comedor pero son pocos los casos” dice Inchauspe

ETD.: ¿Tienen prevista alguna medida especial para las fiestas (Navidad y Año Nuevo Cristiano)?
CI.: Lo que sucedió años anteriores es quela primera semana del mes de diciembre ya se acercan a las delegaciones para inscribirse en un listado y por lo general hay una ayuda para entregar pollos y chorizos. Este año ya nos pidieron que solicitemos presupuestos para hacer una compra así que suponemos que haremos lo mismo.

Argentina tiene 44 millones de habitantes y produce alimentos para 440 millones de personas, tal como mencionan los informes presentados ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación –FAO-. Aun cuando la producción supera 10 veces a la población, la desigualdad económica, la exclusión y los altos márgenes de ganancias que aplican los supermercados hacen que cada vez sea más difícil acceder a los alimentos básicos.

La CTEP, por su parte, trabaja en los barrios y conoce muy de cerca lo que significa no tener para comer porque las y los que van a sus comedores y merenderos son vecinas y vecinos de sus compañeros y compañeras: “No necesitamos hacer encuestas para saber que un abuelo que viene a pedir es porque tiene hambre. Es humillante tener que demostrar cómo vive o cuánto cobra para darle o no la comida” dice Patricia Aros, referente de CTEP San Martín de los Andes.

ETD.: ¿Cuántos espacios sostiene CTEP en los que se brinda el almuerzo o la merienda?
PA.: Tenemos seis merenderos: La Ruca del barrio Vallejos, Corazón contento del Vamep 36, Los 27 pollitos de barrio Intercultural, Las Rosas en el barrio Las Rosas, en barrio Jardín también hay uno y en el barrio Cantera otro. Y después tenemos los merenderos-comedores que son Sarmiento, Casita Crecer y Cantera. Teníamos dos comedores uno en Chacra 30 y otro en Chacra 32 que funcionaban en casas particulares de dos compañeras pero cuando comenzó a llenarse ya no había espacio y tampoco era seguro así que lo tuvieron que cerrar. Después en las comunidades también hay uno en Chiquilihuin, uno en Curruhinca y dos en Linares.
También trabajamos con los clubes de fútbol de Villa Vega San Martín, Frontera, Covisal , Las Rosas, Las Águilas, Sarmiento y Cordones.

ETD.: ¿Cuántos vecinos y vecinas concurren a estos espacios?
PA.: En los clubes hay entre 50 y 70 pibes y pibas, en los merenderos y comedores calculamos entre 25 y 30 por día. Empezamos el año con 10 o 15.

ETD.: ¿Cómo hacen para garantizar que tantas personas puedan recibir la comida diariamente más allá de los bolsones que entregan a las cooperativas nucleadas en CTEP?
PA.: Esto comenzó en diciembre de 2015, cuando Nación empezó a mandar un camión con cosas para las Fiestas destinado a las cooperativas de vivienda y de trabajo que era lo único que tenía CTEP en San Martin de los Andes. Cada uno se llevaba un bolsón de alimentos. Cuando llegó el programa «Argentina Trabaja», desde ahí comenzaron a formarse los comedores y merenderos y fueron los compañeros de la cooperativa «El Amanecer de los Cartoneros» (la más grande del país con 3000 asociados y asociadas) quienes comenzaron a poner plata de su bolsillo para que los bolsones puedan tener carne, lácteos, pollo y otros alimentos que nosotros de otra forma no podríamos darles.

El Indec confirmó que el índice de pobreza alcanzó el 35,4% lo que equivale a 15,9 millones de personas pobres que sufren malnutrición y otras categorías que acarrean problemas de salud como diabetes e hipertensión debido al consumo excesivo de productos no saludables que suelen ser económicos pero sin valor nutricional.

«Entonces, por un lado están las viandas en los comedores, merenderos  y clubes y por otro lado, lo que llega lo repartimos a los compañeros y compañeras para que cocinen dentro de las cooperativas y si es posible que se lleven a sus casas. Nosotros no hacemos asistencia social porque no tenemos los medios pero nos preocupa ver a la gente cagada de hambre que viene a pedir y que cada vez son más.», resume Patricia.

ETD.: Pero CTEP no entrega bolsones a la comunidad como sí lo hace Desarrollo Social ¿Cómo llegan las vecinas y los vecinos hasta acá?
PA.: Muchos vienen porque en Desarrollo les dicen que vengan a ver si hay algo. Nos ha pasado que nos dicen ´vengo a buscar el bolsón´ y nosotras nos quedamos porque no sabemos qué información les dan. Los primeros días del mes vienen alrededor de cien personas y ya dijimos que tenemos que dejar de entregar porque estas partidas son para abastecer a trabajadores de las cooperativas y los espacios que ya tenemos pero la necesidad nos supera. Tratamos de ayudar con lo que podemos.

ETD.: ¿CTEP también abastece a cooperativas de Junín de los Andes y Chosmalal?
PA.:
Sí. En Neuquén somos la boca de expendio para San Martín, Junín y Chosmalal. Esta semana nos llegó una partida y ya estamos dividiendo para cada zona. En Junín de los Andes se está tratando de instalar hace mucho tiempo un comedor  y hay vecinos que por su cuenta cocinan para quienes necesiten. Nosotros decidimos ayudar a esos vecinos entregándoles algunos alimentos. En Chosmalal los compañeros preparan los bolsones para dárselos a quienes trabajan en la cooperativa que son más de 300 personas y al único merendero que hay.

Vecinos y vecinas de San Martín de los Andes comenzaron a cocinar para las familias que lo necesiten en el espacio Recrearte, brindado por la Junta Vecinal de Chacra IV. En cada encuentro se entregan entre 60 y 70 porciones. Los alimentos los reúnen pasando por los comercios y también por la colaboración que reciben de vecinas y vecinos que conocen la iniciativa.

ETD.: ¿Cuál crees que es la función principal de estos espacios comunitarios?
PA.:
La idea principal de los merenderos es que sea un espacio de contención para que los chicos no se metan donde no queremos: las drogas,el alcohol, los robos… tratamos que los merenderos contengan sobre todo a los más chicos porque después, cuando son más grandes, es más difícil y ya se necesitan otras herramientas como psicólogos y cosas a las que no queremos llegar.

Los merenderos no son algo nuevo, pero antes se usaban para ir a hacer la tarea o recibir apoyo cuando los chicos no podían estar en su casa y la taza de té o de leche era para que tomen algo mientras estaban ahí. En cambio ahora, no van a hacer la tarea y, de paso, toman la leche. Los pibes van a tomar la leche por necesidad y, de paso, hacen la tarea.

ETD.: ¿Qué medidas pensás que deben tomarse para que estos espacios dejen de ser necesarios?
PA.:
La única solución que vemos es el trabajo digno y la vivienda para cada persona que le falte un pedazo de tierra donde se pueda armar su casa. Las familias que no tienen su casa propia y alquilan, tiran esa plata porque no la están poniendo en algo propio ni le vuelve en algo que será para ellos o para sus hijos y se pierde también porque no pueden ni siquiera comprar la canasta básica.
Nosotros vamos a seguir trabajando para formar más cooperativas. Es importante que la gente entienda que no es porque sí, es porque necesitamos dar un marco legal a las compañeras y compañeros y que podamos trabajar con privados también. Para eso necesitamos tener también el monotributo social que no es costo cero, tiene un valor que si no pagás tiene interés y para poder pagarlo necesitamos un trabajo porque el Salario Social Complementario es de $8500, estamos por debajo de todo.

Patricia explica que tanto el Salario Social Complementario y el programa Hacemos Futuro, no permite tener un trabajo en blanco (sin importar las horas ni las condiciones de ese trabajo) porque se da automáticamente de baja. Lo único que es compatible con estos programas es la Asignación Universal por Hijo –AUH-.

Según Desarrollo Social de la Nación hay 8 millones de personas que reciben asistencia alimentaria de distinto tipo: en comedores, merenderos, iglesias, etc. El 20 por ciento son madres con chicos menores de 6 años. Esta situación nos interpela en varios sentidos: ¿por qué la soberanía alimentaria como la distribución de la tierra entre quiénes la trabajan y el consumo responsable no son ejes en los planes de gobierno en su “lucha contra el hambre”?

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