A casi un mes del anuncio presidencial que dispuso la intervención del Grupo Vicentin, muchos son los debates que se han despertado en torno al modelo agropecuario, la soberanía alimentaria y el lugar que ocupa Argentina en la actual crisis económica internacional. Con avances y retrocesos, campañas en contra y a favor de la expropiación, la disputa por Vicentin aún se mantiene abierta y en el centro de la agenda.

En diálogo con el Tábano Digital, Luis Tiscornia (Sec. General CONADU HISTÓRICA y Profesor Titular de la Cátedra de Sociología Rural de la Facultad de Ciencias Agrarias-UNCo) resalto la importancia de intervenir y expropiar Vicentin: “Es una de las 10 principales exportadoras de cereales de Argentina, atreves de Vicentin se exportan entre el 9 y 10% de los 24.000 millones de dólares que anualmente ingresan al país por la exportación de granos. Es una empresa quebrada, que estafo a miles de productores, que vacío la empresa, que fugo millones de dólares al exterior, o sea, es una gran estafa que está en concurso de acreedores”.

Luis Tiscornia

A su vez, Luis resalta los posibles desenlaces: “las posibilidades de Vicentin son tres: (1) o va a remate y se desguaza; (2) o es adquirida por alguna multinacional extranjera que la va a comprar por monedas; (3) o interviene el Estado y aprovecha esta oportunidad para atreves de la intervención y la expropiación hacer de la empresa Vicentin una empresa Pública que pueda ser testigo en el mercado nacional y de exportación de granos”.

Por otro lado, el referente de lxs docentes universitarios del país, pone en consideración la actual coyuntura internacional y la gran crisis económica mundial en curso: “estamos en un momento donde las potencias pasan a agruparse y disputarse la hegemonía mundial. Las grandes potencias van a descargar la crisis sobre los países débiles, se cierran sobre sus fronteras, y la globalización que era esa idea utópica de mercado libre de capitales en el mundo se acaba. En ese contexto el país que no pase a controlar mínimamente su comercio exterior, sus finanzas, su energía, sus telecomunicaciones y su ciencia, es un país que está condenado a grandes sufrimientos.

Tiscornia trae el análisis a la región y se pregunta “¿Por qué para los patagónicos nos puede interesar? 10 empresas (entre ellas Vicentin) concentran el 90% de la exportación de granos de entre 60.000 y 80.000 productores de granos que hay en el país. Nosotros tenemos una situación de estructura similar en la fruticultura: 10 empresas exportadoras concentran 90% de las exportaciones frutícolas de más de 2000 productores del Valle de Rio Negro y Neuquén, lo mismo pasa con la exportación de lana. En general, en un país como el nuestro, las estructuras económicas están concentradas y ese proceso se agrava por este mismo sector de la comercialización, que lo que hace es trasladar todas las ganancias que son producto de todo el sacrificio y esfuerzo de trabajadores, productores, pequeñas y medianas empresas, hacia una sola parte de la cadena, que es el sector comercializador que está en muy poquititas manos. En todo el país la concentración del sector comercializador condujo a la quiebra de miles de productores”.

Luis Tiscornia

Los últimos tres censos agropecuarios (1988, 2002 y 2018) que hubieron en Argentina dan cuenta objetiva de ello: “en el país había 421.000 productores de acuerdo al censo de 1988 y hoy, de acuerdo al censo del 2018, quedan 250.000 productores. Si tomamos las cifras de Patagonia, por ejemplo, en Rio Negro entre 1988 y 2018 hay un 21,5% de productores menos. En Neuquén, un 25% de productores menos. Si tomamos solo la fruticultura, en los últimos 10 años hay un 20% de productores menos, y de ese 20% menos, el 95% que desapareció son productores de menos de 10 hectáreas. Este grado de concentración de la tierra y de la producción tiene una de sus causas en la concentración del sector exportador”.

Luis enfatiza en la importancia del caso Vicentin para la región: “desde el punto de vista de la Patagonia es importante que se avance en este tipo de experiencias, porque es algo que deberíamos pensar en replicar en todas las actividades productivas, en particular aquellas ligadas a la exportación. Como es en la región la fruticultura o la lana. Pero también podríamos hacerlo con la actividad energética.

Alberto Fernández curiosamente en su discurso menciono que la intervención y eventual expropiación implicaría que estamos dando un paso a la soberanía alimentaria. Al respecto uno puede decir que es una mención un tanto exagerada. Si entendemos que la soberanía alimentaria es la situación en la que cada pueblo resuelve con autonomía como producir alimentos, con que sistemas productivos, sobre una base de agricultura familiar, en consonancia con la sustentabilidad ambiental, social y económica, o sea, que la distribución de la riqueza sea equitativa, bueno, es un modelo que es un gran norte, pero indudablemente es un proceso de muchos años. Es una nueva sociedad, implica entonces transformaciones en lo productivo, en la comercialización y distribución, en los sistemas legales de relación con la producción y el ambiente, con mucho desarrollo científico-tecnológico para lograr producir lo necesario de manera sustentable. Implicaría proceso del tipo de Reformas Agrarias para democratizar la propiedad y distribución de la tierra. Es demasiado poco la intervención de Vicentin para semejante proceso de transformaciones. Toda esa gran transformación es muy difícil que un país la pueda hacer si tiene un modelo basado en una economía agroexportadora como lo es la de Argentina” asevero Tiscornia.

Luis Tiscornia

Por último, Luis indica que “en lo que sí podría contribuir Vicentin, es en relación a lograr trasparencia de los mercados, garantizar que el ingreso de divisas sea el real, garantizar un precio justo a los productores y promover prácticas agroecologías entre los productores que comercializarían eventualmente atreves de Vicentin.

Luis Tiscornia

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