El Programa Andres Chazarreta, iniciado hace 15 años y desarticulado durante la presidencia de Mauricio Macri, retoma estas semana las capacitaciones a docentes de manera virtual. De esta manera, vuelve a funcionar un programa donde no solo se fomentaba la educacion musical para niñxs y jovenes, sino que buscaba dar espacios de contención y encuentro para ellxs. Un ejemplo claro y significativo a nivel país, es el de la Orquesta Musicantes, que fue la segunda en nacer a partir del programa y el esfuerzo de sus docentes.

Conversamos con Rolando Goldman, reconocido músico, fundador y hoy de nuevo coordinador del programa.

¿Que es el programa Andres Chazarreta?

RG: Es aquel que formamos entre los años 2005 y 2006, desde la Secretaría de Cultura de la Nación, con el propósito de crear orquestas infantiles y juveniles de instrumentos latinoamericanos, insertándolas en los barrios más vulnerados de nuestro país.
Al sistema de orquestas tradicionales de estilo clásico o europeo, le agregamos como herramienta fundamental, la cuestión de la identidad. Por eso, la conformación de estas orquestas las concebimos con guitarras, charangos, violines, quenas, sicus, pincullos, bombos, huancaras, güiros, cajones peruanos, y demás instrumentos musicales que suelen estar presentes en nuestra música de raíz folklórica.
Sabiendo que las ideas suelen ser fruto de expresiones colectivas, más allá de que uno pueda hacer una síntesis, o en nuestro caso, hayamos tenido la posibilidad de llevarlas a la práctica, y en base a que creemos que en general suele haber algún antecedente a lo que a veces se piensa que se trata de algo totalmente nuevo, le pusimos el nombre de don Andrés Chazarreta, dado que fue él quien creó la primera Orquesta de Arte Nativo, así la llamó, en Santiago del Estero, en la década de 1930.

¿Qué factores llevaron a que vuelva el Programa?

RG: En los últimos cuatro años, el programa sufrió un deterioro muy grande, producto del descuido y desinterés de las autoridades de ese tiempo. Entre otras acciones, quitaron el nombre del programa, que estaba muy enraizado en los barrios donde existen las orquestas, y al decir de muchos de los profesores que sostuvieron el trabajo pese a todo, no tuvieron prácticamente ningún apoyo desde el Ministerio de Cultura de la Nación, en esos años. No obstante, el compromiso de las comunidades que rodean a las orquestas (profesores, estudiantes, familias, vecinos, organizaciones sociales) y las ayudas que continuaron desde los municipios o las provincias, más allá de las dificultades, hicieron que pudieran continuar con el trabajo. Esa fue la base que permitió este resurgimiento.
Y este año, a partir de una decisión de las máximas autoridades del Ministerio, hemos vuelto a concebir el Programa como lo habíamos diseñado hace 15 años.

¿Cuantas orquestas o agrupaciones similares, llego a cobijar en su mayor momento? ¿Hoy con cuantas lo retoman?

RG: Precisamente, por ese compromiso al que hice mención, no hubo orquestas del Chazarreta que dejaran de existir.
En el formato que planteamos desde el inicio, planteamos que las orquestas no debían ser del Ministerio, de las provincias o municipios, sino de los barrios. Y por esa apropiación que hicieron quienes han trabajado y estudiado en estos años, es que las mismas continuaron vigentes.

¿Que opina acerca del trabajo del MOLPA?

RG: Quizás la experiencia más rica en términos de organización horizontal entre las orquestas, y en la línea de lo que manifesté recién, podamos mencionar al MOLPA.
Quienes lo conforman, han comprendido cabalmente que las orquestas pertenecen a los barrios, y que el esfuerzo colectivo, solidario, es la mejor manera que tienen para seguir creciendo en forma colectiva. Y el hecho de compartir experiencias, de vincularse de ese modo horizontal, las hace crecer juntas.

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